Federico Zaragoza Alberich. Concejal de Compromís per Santa Pola.
 

Vergonzosos vestigios

 
Viernes 1ro de junio de 2012 0 comentarios
 

Nos preguntamos, después de tanto proponerle al equipo de gobierno del PP que la retire, qué motiva que mantengan la placa de elogio a la dictadura franquista que actualmente está visible en la Plaza del Calvario.
¿Es que no conocen la historia española reciente, en la que un militar rebelde y autoritario provocó una guerra entre hermanos que propició millones de muertos, y posteriormente, por medio de fusilamientos, abandonos en la cárcel o en el exilio, hizo desaparecer a todos aquellos que su gente consideraba “peligrosos”?
¿Es que tienen añoranza de esos años de franquismo, que algunos de ellos disfrutaron en su infancia por haber tenido la suerte de nacer en un entorno considerado no hostil por el régimen, mientras otras personas sufrían todo el peso de la dictadura? ¿O quizá creen que, como está ocurriendo en nuestro pueblo, es necesario que haya un máximo dirigente que lo controle todo, impida que se mueva nadie si él no lo autoriza, ignore totalmente a los demás partidos elegidos democráticamente, y que el resto de la población solo tenga que seguirle, sin titubear, porque el que se mueve queda fuera del reparto de la tarta, o no sale en la foto?
Quizá no recordemos la cantidad de santapoleros que la República tuvo que movilizar contra el rebelde, o fueron voluntarios a la guerra. Ni lo que sufrieron lejos de casa en Guadalajara, el Ebro y otros muchos sitios de España, en condiciones inhumanas, sin comida, sin ropa, sobreviviendo del pan y abrigándose con las mantas que los vecinos de los pueblos por donde pasaban les proporcionaban, para acabar muertos, mutilados o en campos de concentración franceses y españoles, en condiciones que no quisiéramos ni para nuestro peor enemigo.
En nuestra misma Santa Pola, como en la mayoría de los pueblos y ciudades de España, quedan muestras documentales de la represión posterior a que fueron sometidos los habitantes del pueblo. Cualquiera considerado republicano, o aun sin serlo, a quien lo denunciara un mal vecino, o un simple envidioso, sufría sin pasar por tribunales imparciales todos los problemas del mundo.
No hay nada que pueda defender el mantenimiento de la placa del Calvario, por mucho que se pretexte que está sujeta a una pared privada. Como tampoco es de recibo que se permita que banderas con el águila del escudo franquista impidan el paso por las aceras y ondeen en las inmediaciones del Ayuntamiento. Hay que recordar las fechorías de quien ha hecho tanto daño a los españoles y a los santapoleros, para que nunca se repitan.
Pero mantener placas que ensalzan a un rebelde que terminó con un estado democrático e instauró un estado de terror sólo es propio de personas que añoran aquellos años como un tiempo mejor que la democracia que consagra nuestra Constitución.

Federico Zaragoza Alberich.
Concejal de Compromís per Santa Pola.

 

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