El Mirador
 

Uso o abuso

 
Viernes 23 de julio de 2010 0 comentarios
 

Escribir sobre determinado tema, la mayoría de las veces, es inducido por experiencias personales, las observaciones de los acontecimientos o la perplejidad ante algunas conductas humanas. Digo humanas por decir algo, porque la humanidad brilla por su ausencia en bochornosas actitudes. El camino que discurre por el litoral del Cabo de Santa Pola, un entorno de inmenso valor y belleza, se ve amenazado por el salvajismo que algunos ciudadanos incívicos exhiben sin pudor. Las últimas actuaciones de Costas, la restricción de accesos y la limitada movilidad que existe están provocando un caos tremendo los fines de semana. El Ayuntamiento poco puede hacer, la policía se ve desbordada y la colaboración ciudadana es escasísima. A mi juicio, los cambios legales producidos en este hermoso entorno complican cualquier decisión administrativa que guste a todos. Por ello, creo sinceramente que debería realizarse un estudio coherente que dé sentido a tantos despropósitos. En primer lugar, regular las zonas de aparcamiento y las plazas disponibles. En segundo lugar, cerrar y controlar los accesos con rigidez y, en tercero, excepto residentes, un sistema de pago de acceso controlado y registrado. Con estas medidas, además de conseguir una regulación coherente, también se conseguiría rentabilidad financiera. Que nadie se escandalice, esto se hace en muchas ciudades españolas y europeas, aunque en ámbitos distintos. Cuando se pierde el respeto por los recursos ajenos de forma tan salvaje, lo mejor es jugar la baza del control riguroso y restrictivo que, además, proporcionen beneficios económicos que, por otra parte, pueden ser reinvertidos en mejoras del entorno.
Paco Soler

 

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