El tiempo nos va dando la razón. En las elecciones de hace poco más de un año, presentábamos un programa posible y realista para tiempos difíciles. La llamada por los que la han provocado “crisis” ya se estaba convirtiendo en lo que tenemos: más de lo mismo para el PP, y recortes generalizados para todos los santapoleros de a pie. Y detallamos algunos ejemplos.
Nos planteábamos una mejor distribución de los impuestos y tasas, ayudando a los más necesitados, porque es lo que tocaba. El gobierno central nos ha subido el IBI un 10%. El resto se sube cuando quiere el equipo de gobierno, sin considerar la situación y sin límites que contemplen el IPC: un buen ejemplo son las tasas para los puestos del mercado. De presupuestos participativos, nada: ya hemos denunciado que ellos actúan como si se lo supieran todo. Y cuando los gobernantes recortan o aumentan tasas, el pueblo, que es ignorante, debe callarse.
Habría sido una ocasión perfecta para revisar un plan general obsoleto para adaptarlo a una planificación sostenible del territorio que conserve el paisaje y para inmovilizar los proyectos no desarrollados que se sitúan en zonas de interés medioambiental, dada la enorme bolsa de viviendas que no se venden y que no se construye nada. Ni se habla. Solo se insiste en urbanizar la zona de la Calera o preparar la urbanización en torno a los futuros campos de golf en Balsares. Y del desastre económico, urbanístico y faraónico del aparcamiento del pueblo ya hemos hablado muchas veces: es lo que pasa cuando se hacen las cosas porque sí, porque tengo mayoría y voy en contra de todas las opiniones. Que sale mal. Ahora, a pagar todos y todas una error histórico.
En cambio, de disminuir el uso del coche particular y fomentar el uso de la bicicleta, nada. El carril bici no les interesa. Ya nos dijeron en otras ocasiones que los ciclistas van demasiado deprisa por el carril de Santa Pola del este. ¿Como van a poner más en otros lugares? Da la impresión de que hay que suprimirlo en vez de aumentarlo aprovechando las obras nuevas.
Los cargos de confianza del Ayuntamiento siguen como estaban. Al PP no le llegan los recortes (a la oposición sí). Y cuando es preciso colocar a alguien de sus afiliados o afiliadas, le hacemos un sitio aquí o allá, incluso en detrimento de un afiliado o afiliada menos enchufado.
Seguimos promoviendo y pagando en fiestas espectáculos de tortura de animales, vacas o aves, a pesar de que, como no tenemos los presupuestos de 2012 aprobados, no se sabe muy bien en qué condiciones. Seguiremos igualmente teniendo un carísimo pregón a cargo de otro exconcejal del PP.
Y no destinaremos dinero a solidaridad, a pesar de que el 0,7%, como es un porcentaje, mengua si mengua el dinero total de gastos: el Sr Blasco ha permitido al frente de su conselleria de cooperación la más escandalosa corrupción y robo de dinero destinado a los países en desarrollo, pero la solución parece que consiste en suprimir la partida presupuestaria en vez de meter en prisión a los responsables.







