El martes por la tarde me comunican que no soy militante socialista. Es impensable que tras presentar dos demandas laborales: una con sentencia favorable a mis intereses en 2009 y la otra pendiente; e incoarme en 2010, como represalia, un expediente disciplinario por una falta grave y cinco muy graves también resuelto a mi favor en noviembre de 2011 y por el que he presentado una demanda penal. Con ese panorama, ¿cómo voy a darme de baja del partido? ¿Sabe usted que la agrupación local dejó de pagarme 700.000 pesetas de 1992? ¿Cuántas cuotas de 45 euros puedo compensar?
Mis dos escritos solicitando la dimisión de María como secretaria general la he argumentado en función de resultados electorales aunque recibo de María un mensaje que lo inicia con un ofensivo “Antoñito”. Sigue falseando la realidad con “siento que te aburras tanto que te dediques a insultar con mentiras” mi pregunta es ¿cuándo la he insultado y qué datos electorales no se ajustaban a la realidad? Ella sí que miente cuando dice “tengo los censos sellados desde el PSOE y no eres afiliado y tú lo sabes. Con la problemática laboral que he expuesto en qué cabeza cabe que yo conociera que podía estar de baja y no lo reparara. María, el debate es ¿por qué el PSOE en Santa Pola en las tres últimas convocatorias municipales está en caída libre y por qué no ha ocurrido lo mismo en las autonómicas ni en las generales de noviembre que hubo una mejoría?
Se confunde cuando dice “contra mí sólo tienes una cosa y es personal” y “querías un puesto de trabajo y un sueldo” y me amenaza con descubrir un supuesto oscuro pasado. Nunca cobré sueldo como concejal, la señora María siempre y en esta legislatura para cobrar más quería la portavocía en detrimento del cabeza de lista. Para su conocimiento debo decirle que conseguí mi primer trabajo remunerado a los 16 años en Cristalería Eulogio y realizando extras de camarero hasta 1974 que obtenía la plaza de ATS de APD. Durante mi servicio militar en 1975 por las tardes logré una interinidad en el Hospital Santa María de Rossell. Los años 76 y 77 ejercí como ATS privado y titular en: Sanitas, Adeslas, Asisa, Muface, Akra, etcétera. Tras el trágico accidente de mi padre y para que mi madre y mis hermanos tuvieran cobertura sanitaria trabajé en el Hospital de Elche y en marzo de 1979 conseguía la plaza. Hasta hoy he compaginado mis trabajos de enfermero con la gerencia de tres empresas de restauración y una de venta de ropa, más recientemente la gerencia de una pequeña sociedad promotora, con mi hijo realizo trabajos de publicidad y con mi esposa me ocupo de la gestión del alquiler de inmuebles. He publicado 5 libros, estoy corrigiendo el sexto, he coordinado varios llibrets de festes y el de 25 años de la Asociación de moros ¡Más trabajo! ¡Déjese de tonterías!
En antropología política la teoría de Baileys viene a decir que los partidos políticos en ocasiones caminan por esa delgada línea que separa lo correcto de lo incorrecto y que mientras que no sea público “todo vale”. Los partidos sitúan a militantes fieles en lugares estratégicos para conocer tendencias, opiniones, preferencias de los electores; así se consigue dar respuestas a la ciudadanía que es la que con sus votos nos sitúan en el gobierno o en la oposición. Yo no quería un puesto y un sueldo, ya lo tenía; era fundamental tener un medio de comunicación para hacer llegar nuestros logros a la población y recoger sus sugerencias; era prioritario estar en los centros sociales y culturales y formar parte y reactivar las asociaciones. Era un proyecto piloto para esa legislatura. Al final no se hizo nada debido a la precaria mayoría y que la concejalía de Cultura no estaba en manos socialista. Ya no me amenazará con hacer público ese supuesto oscuro pasado y según usted de pretender “un puesto de trabajo y un sueldo” y que sólo ha consistido en formar parte de ese limitado grupo de “ideólogos” que cuando el concejal de turno metía la pata tenía que salir en prensa desviando la atención y a veces recibiendo todos los improperios y/o de estudiar y plantear diferentes situaciones posibles ¿Le recuerdo algunos casos? Siendo concejal tuve que decidir a quién se entregaban las VPO que promovimos en la calle Mayor sabe usted que excluí el expediente de mi hermano, ¿usted haría lo mismo? Insisto, mi quebranto hacia usted debe contextualizarlo en lo político, no tengo motivos personales con la excepción de la percepción de considerarla una tramposa.







