Desde que escribo, siempre luché por que los sistemas de sostenibilidad se iniciaran por debajo de nuestros pies. Era lo lógico. Durante la gestión de Pascual Orts insistí hasta la saciedad en que la casa se construye desde los cimientos. Teníamos unas infraestructuras penosas. El alcantarillado, a causa de las filtraciones, rompía los ciclos biológicos de depuración. La red de abastecimiento era un coladero insostenible y la distribución de los otros servicios que hacen que una ciudad sea funcional, eran sumamente deficientes. Exceptuando esta última exposición de la que, en mi opinión, debe realizarse un mayor esfuerzo, quiero felicitar al Ayuntamiento de Santa Pola por haber logrado el Premio Ciudad Sostenible que cada año otorga la Fundación Fórum Ambiental. Algunos me llaman en los corros “traidor a mis ideas”. A los que así piensen les digo que fomentar unas ideas hace veinte años y que hoy, esas ideas, que Miguel Zaragoza me dijo que quería poner en práctica al inicio de su etapa como alcalde, han sido galardonadas de forma brillante, no es de ser traidores, sino de asumir una realidad. El valor de las ideas es lo que nos hace poner en práctica el dinamismo racional. Obviamente, quiero hacer extensiva esta felicitación a todos los que han intervenido es este proceso de transformación que, no se ve, pero hace que nuestro modelo de vida sea más confortable y sostenible. Especialmente a Loreto Serrano, una mujer que ha trabajado muy duro en este proyecto. No creo que resulte tan difícil admitir que lo que se hace bien y se premia, debe ser reconocido. No sólo por una institución tan prestigiosa, si no por los vecinos de Santa Pola.
Paco Soler







