De buena mañana me dispongo a tomar mi café del desayuno, al que acompaño con la primera lectura de los medios de comunicación, y sin miedo busco la referencia a la reciente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, leo con preocupación e interés, hasta que llego a una frase del Secretario de Estado de Administraciones Publicas, D. Antonio Beteta, que me deja atónito y hasta aturdido y que me hace atragantarme con el café.
Escriben que dice:”Las Autonomías deben centrase en educación, sanidad y servicios sociales y el resto en estos momentos sobra”, para seguir diciendo que “Los presupuestos se basan en el conocimiento de la realidad” y claro inmediatamente busco las portadas de los diarios para comprobar que estoy en España, en el año 2012 y no es el día de los santos inocentes, y con amargura y frustración confirmo que me encuentro en España y a uno de octubre de 2012 ante esas afirmaciones.
Compruebo que según el barómetro de Julio del CIS, el 78,3% de los españoles creen que el principal problema que existe en España es el paro, seguido de los problemas de índole económica (46,5%) (pregunta 7 multirespuesta), datos que parecen coherentes con los momentos que vivimos y que confirmarían la famosa Pirámide de Maslow , que sitúan para el ser humano, preferentes después de las necesidades fisiológicas, las de carácter de seguridad y protección (seguridad física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud y de propiedad privada), y me pregunto a que realidad se refiere el citado Secretario de Estado?
No puedo solicitar, ni rogar a los Ayuntamientos y a las Comunidades Autónomas que modifiquen los presupuestos generales del estado presentados, ni siquiera que intenten modificarlos, ampliando algunas partidas para actuar a favor del empleo y paliar la situación de las personas desempleadas, pero sí puedo, quiero y hago un llamamiento a estas Administraciones Públicas para que no acepten la realidad que nos propone el Secretario de Estado, por incierta, y menos aun, que actúen sobre la premisa que las políticas de empleo en estos momentos sobran y solo prioricen la educación, sanidad y servicios sociales, que también deben ser prioritarias, pero no en detrimento de las de empleo y desarrollo local.
Espero y deseo, que estas palabras tan desafortunadas y lamentables sean un error y que todas las administraciones públicas se vuelquen en las políticas activas de empleo, según el espíritu y las condiciones planteadas en la Estrategia Española para el Empleo 2012-2014 y el Plan Anual de Política de Empleo para el año 2012 de forma eficaz y eficiente.
Con el último sorbo de café, me llega nuevamente la esperanza y la ilusión al ver un anuncio de la Generalitat Valenciana sobre un Plan de Empleo gestionado por la propia Generalitat, las Diputaciones y los Ayuntamientos, con un presupuesto de 99 millones de euros y el objetivo de crear 15.000 empleos. Esto si es dar respuesta a la realidad que nos ha tocado vivir. Que así sea.







