¿Son necesarios en Santa Pola un comedor social o ayudas del Ayuntamiento para comer?
De la entrevista al alcalde que se publicó en Santa Pola estas navidades, lo que más llama la atención es la huella que parece estar dejándole vivir directamente las situaciones particulares que están sufriendo muchos de nuestros vecinos. Este sufrimiento, que sólo él puede vivir de cerca por ser quien habla con algunos de los afectados, impregna todo el mensaje.
Que nadie tenga que pasar por ver la inquietud en los rostros de nuestros vecinos y no poder resolverla. Ser alcalde o concejal no es nada cuando nos enfrentamos a no poder dar trabajo a quien lo necesita. Hemos visto mucha tinta vertida y muchas palabras en el aire por temas menos importantes que el que una persona no tenga trabajo para mantener a su familia, razón que debería ser la principal finalidad del trabajo diario de todos los concejales.
Mientras, leemos una carta que el alcalde envía a todo el personal del Ayuntamiento en la que habla de sufrimiento, necesidad, impotencia, malhumor, para explicar que los cajones de Navidad de este año se entregan a las personas que más los necesiten. El importe total de esos cajones ha sido, según información directa de la concejala de asuntos sociales, de unos 8.400 euros (no hemos visto factura). Son unos 500 cajones que nos dicen que se han entregado a personas que habitualmente reciben ayudas de asuntos sociales, o a pensionistas y jubilados en general. No todas las personas han podido recibir estos cajones: muchas de ellas, personas mayores que no salen de casa, no han ido a recibirlos en la Sènia el 20 de diciembre, porque les avergüenza recibir esa ayuda en un acto público de manos de las autoridades, como si fuera una exposición pública de sus carencias. Tampoco se nos ha contestado a nuestra petición de garantías escritas de a quién se han entregado realmente esos cajones.
Los juguetes repartidos en la puerta del Castillo –formando una gran cola por lo indiscriminado de la entrega- han costado unos 10.000 euros, según datos del propio Ayuntamiento. Tampoco nos parece que todas las familias tengan como primera necesidad los juguetes. En todo caso deberían entregarse discretamente, y sin alharacas que huelen a elecciones, a las personas sin posibilidad de comprarlos y con dificultades para pagar sus recibos: ya hay familias viviendo sin luz ni agua porque se las han cortado por falta de pago.
Resumiendo: No conocemos la situación social exacta que sí pueden saber los Servicios Sociales de nuestro Ayuntamiento, pero sabemos que no se están dando las ayudas habituales desde el mes de Junio; de las declaraciones del alcalde se deduce una gran cantidad de vecinos con dificultades; el número de parados que poco a poco van perdiendo sus ingresos por paro es cada vez mayor; y nos constan las dificultades de las personas que tenemos a nuestro alrededor. De todo ello deducimos que un amplio colectivo santapolero lo está pasando mal, y si es así no nos podemos quedar con los brazos cruzados.
¿Es necesario que nuestro Ayuntamiento bloquee drásticamente los gastos verdaderamente no imprescindibles para poder atender a estos vecinos y que los Servicios Sociales puedan desempeñar su labor de ayuda? ¿Tenemos que dejar de asistir en el 2011 a ferias de turismo, de lanzar tantos fuegos artificiales, traer vaquillas, realizar carísimos actos como el del pregón actual, instalar tantas luces en la calle en fiestas y Navidad, repartir cajones navideños, juguetes y cartuchos, para que ese colectivo con necesidades pueda pasar este largo y doloroso bache dignamente y sin necesidad de asistir a un acto público a mayor gloria del Partido Popular de Santa Pola.? ¿Es incluso necesario plantearse un comedor social o dar ayudas para comer? Si la situación es la que nos tememos, yo ya me lo habría planteado, y lo habría puesto en conocimiento de todos los concejales para llegar a una solución consensuada.
No. Santa Pola no se ha “dejado vencer durante muchos años” como parece que afirma el Alcalde en su entrevista en prensa. Igual necesita menos derroches y acometer soluciones prácticas.
Federico Zaragoza
Portavoz de Compromís







