Paco Soler
 

Oxígeno

 
Viernes 11 de diciembre de 2009 0 comentarios
 

Así se pueden calificar las medidas que el Gobierno pretende dar al colapso laboral que existe en nuestro país. Un poco de aire a una situación que discurre entre el dramatismo y la catástrofe. Obviamente, bienvenidas sean, pero son insuficientes y mal enfocadas. Los concesionarios venderán más coches pero, ¿a quién?, sólo se beneficiarán los que esconden la pasta en el calcetín. Ayudas a la formación, pero, ¿quién los va a emplear? El tejido laboral se estructura a través de PIMES y autónomos, y la mayor parte han cerrado y luchan frente a embargos. Para nada se han tomado medidas con los especuladores y estafadores que deben dinero por subcontratas. ¿Dónde está la justicia? Mientras los poderosos reciben ayudas directas a través de reducción de impuestos, los que verdaderamente crean empleo se perfilan como candidatos al suicidio colectivo.
El autónomo es la esencia de la producción, pero sigue siendo el olvidado social. Mientras no se ofrezcan ayudas directas a este gremio, España seguirá en el estancamiento. Ya pueden dar cursillos de lo que quieran, si los autónomos no estabilizan su estado financiero, nuestro país seguirá sumido en la crisis. Es así de sencillo. Por muchas medidas que se ofrezcan, mientras los bancos tengan la última palabra, seguiremos monitorizados y en grave riesgo de colapso.
Lo curioso es que algunos se creen la eficacia de esas medidas y las divulgan como corderitos que son del rebaño nacional. Pero sólo es un poco de oxígeno que aliviará a los que realmente ya respiran. Los demás seguiremos en una continua arritmia que nos mantendrá en la UVI, luchando por nuestras vidas y por las de nuestras familias. Mientras tanto, el Gobierno seguirá comprando la voluntad de los españoles con 420 euros. Lo cual genera e incrementa la economía sumergida y el conformismo de un sector de gandules.

 

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