Si hay algo que caracteriza el ideario socialista, le pese a quien le pese, es la voluntad democrática y compañerista de todos aquellos que se encuentran en consonancia con la doctrina de Pablo Iglesias.
Cualquier partido político, independientemente de sus siglas o ideologías, cuenta con personas afines y con detractores (precisamente en eso se basa la democracia). Dentro de ese grupo de personas afines a un partido político podemos distinguir dos subgrupos: los militantes y los simpatizantes.
Los primeros son personas afines que pagan una cuota fija semestral, en el caso del PSPV-PSOE, prefijada a nivel federal. Por ello, los militantes tienen el derecho y el deber de asistir a las asambleas (el órgano de máxima autoridad de la agrupación) que se convoquen por parte de la comisión ejecutiva de la agrupación local, y en ellas tendrán voz y voto.
Los segundos, los simpatizantes, son personas afines a la ideología de un partido pero, al no pagar cuota de ningún tipo, no tienen ese deber para con la asamblea de asistir. No obstante, a la asamblea de la agrupación socialista de Santa Pola cualquier simpatizante puede acudir y decir lo que crea y estime conveniente, sin por ello tener derecho a voto, como así se ha venido haciendo de un tiempo a esta parte.
A la hora de convocar a los militantes, que no a los simpatizantes, a una asamblea, la comisión ejecutiva deberá notificar, por carta y con un tiempo prudencial reglado por los estatutos internos de las agrupaciones, la fecha y el lugar de la misma, así como los temas a tratar en ella.
La comisión ejecutiva santapolera, desde el compañerismo y la democracia que mencionamos al principio de este escrito, llevamos realizando este cometido hasta ahora sin que nadie ponga en entredicho nuestro buen hacer.
Debe saber el Sr. Antonio Baile, a propósito de su escrito anterior en este mismo periódico (PSPV-PSOE, una agrupación secuestrada), que él no fue convocado para la asamblea que menciona en dicha misiva debido a que no se encuentra en el censo de militantes que a nivel federal se nos manda antes de cualquier asamblea.
Lo que esto quiere decir es que, al margen de “agrupaciones secuestradas” y demás catástrofes y sin sentidos, a él no se le convocó porque simple y llanamente ha dejado de pagar la cuota que le correspondía, cosa que no ha ocurrido con las personas que sí aparecemos en el censo de militantes.
Por tanto, queremos que quede bien claro que como ejecutiva local el trabajo que realizamos se ajusta perfectamente a los estatutos que reglan nuestra agrupación. No somos, hemos sido, ni seremos cómplices necesarios de nada, ni nos ha secuestrado nadie, por más que el Sr. Antonio Baile así lo desee.







