En Santa Pola no hay ninguna escuela infantil municipal. Y, para el tramo 0-3 años, se necesitaría una escuela pública dependiente del Ayuntamiento, municipal, cuando menos.
Y parece que, una vez más, el PP opta por lo privado. Como la piscina, o los hospitales, es decir, eso que llaman “una fórmula de propiedad municipal y gestión mixta”, lo cual quiere decir que la construye una empresa privada, y la explota, por supuesto, cobrando lo que les parece oportuno y que no cubre la subvención de la Conselleria, que ha optado por la concertación de todos los tramos educativos. Sólo la supervisan, o la inspeccionan, que es lo mismo, el Ayuntamiento y la Conselleria. O sea, un centro concertado más, o, lo que es lo mismo, un centro privado más subvencionado con fondos públicos.
Los padres, así, tienen que pagar una mensualidad de 175 euros, porque la Conselleria pone una parte del precio que la empresa requiere, el “bonoguardería”, y los padres el resto. Y esa cantidad de 175 euros no parece una cantidad al alcance de las familias de los trabajadores en las circunstancias económicas actuales. A nosotros nos parece mucho dinero. Las becas se prometen, pero no se precisan. “Pensaremos”, dice el concejal de Educación, en la forma de reservar plazas para los más necesitados. Como los centros para la tercera edad. Pero no habrá más plazas que las que la empresa decida ceder, que ya sabemos que no serán todas las suficientes, porque no lo son nunca y porque las dos empresas que ya prestan este tipo de servicios en el pueblo sólo cubren en la actualidad el 16% de las necesidades de las familias.
El solar donde se construiría la escuela lo “cede” el Ayuntamiento. Entonces ¿dónde queda la titularidad municipal? En manos de una empresa privada. El Ayuntamiento ”impulsa” la construcción. ¿Cómo? Cediendo una parcela pública en la que podría impulsar él mismo la construcción de una escuela pública (está en la misma parcela que el CEIP “Loreto”) a la empresa privada. Es decir: declinando su responsabilidad social. Otra vez el ultraliberalismo, vaya. El que no pueda pagar y no pueda acceder a la beca, que se aguante.
¿Por qué no llamamos a las cosas por su nombre? Se trata de ceder un deber público a una empresa privada que, como todas ellas, lo que quiere es hacer negocio. No es que nos parezca mal que la empresa privada haga negocio: es el fin para el que se crea la empresa privada. Lo que nos parece mal es que la empresa privada haga negocio con los derechos sociales más importantes, como la sanidad o la educación.
Instemos, pues, al equipo de gobierno, una vez más, a que haga los deberes cumpliendo con el programa más votado en las últimas elecciones, el del PP. Fomentando la escuela pública, no privada, también para el tramo 0-3 años.
Federico Zaragoza Alberich
Portavoz de Compromís
y Concejal de Iniciativa







