Compromís ha rechazado los presupuestos del Estado en el Congreso. Hemos querido con ello dejar testimonio de que no todo es lo que piensan los dos partidos grandes, y que la voz de los demás también existe. Igual que el gobierno nos ha engañado con el programa presentado a las elecciones, una y otra vez en contradicción con lo que hace, nos está engañando con estas cuentas. No hay coherencia entre lo prometido en elecciones y lo que muestran los sucesivos decretos de recortes, limitaciones y privatizaciones de hecho de lo público que estamos sufriendo.
Las políticas sociales sufren un recorte del 15,7%, y las que más se reducen son inmigración (54,8%), familia e infancia (42,6%), mayores (38,6%), emigración (23,1%), violencia de género (21,3%) y dependencia (13,7%). Significativo. Las políticas de salud caen un 6,8%. Investigación y Desarrollo, el 25%. En Educación lo peor recae en universidad, tecnología y formación. Habrá un 11,6% menos para becas. Las políticas activas de empleo se reducen en un 21,2%: con un 24% de paro y más de cinco millones y medio de parados y paradas. Se recortan 290 millones de Exteriores para desarrollo, pero nada a la Iglesia y solo el 2% a la Casa Real.
Con estos presupuestos se abren las puertas a las privatizaciones de los servicios públicos, porque recortar gastos en sanidad y educación, además de privar a la población de unos servicios de calidad, deja enormes vacíos sumamente rentables para que los ocupe la empresa privada y negocie con ellos: ninguna empresa se hace cargo de un servicio público si no es para ganar dinero. Este Gobierno hace pagar sus medicamentos a jubilados y enfermos crónicos, rompiendo la cadena de la solidaridad; quita ayudas a los dependientes; amontona al alumnado en las aulas, perjudicando a la calidad de la educación; hace desaparecer la oferta de empleo público, o impugna la oferta donde la había. Con estos presupuestos, parapetado tras una pretendida austeridad, el Gobierno cuestiona el derecho a las prestaciones sociales de quienes han tenido la desgracia de quedarse sin trabajo, y se refugia en la trinchera del desprestigio de los empleados públicos, a los que hace aparecer como favorecidos en medio del desastre general.
Estos presupuestos son los presupuestos de la vergüenza. No tienen nada que ver con las reformas necesarias para crear empleo y salir de la crisis. Creemos que Europa no puede construirse ni tiene futuro si no es sobre la democracia real y la participación de la ciudadanía, y creemos que el sometimiento actual de los gobiernos a la banca es indigno y suicida. Exigimos que la crisis la paguen quienes la han provocado: las grandes fortunas y los que han transformado la democracia en bancocracia.
Esta situación es una herencia del gobierno de Zapatero, que actuó en connivencia con Rajoy y el Partido Popular y con los gobiernos autonómicos y municipales, en los que se fomentó la misma mala práctica que nos ha llevado a la crisis. Ambos son igualmente culpables en el origen. Ahora de lo que se trata es de poner fin a la especulación financiera contra los estados soberanos. Hay que garantizar que fluya el dinero a las pequeñas y medianas empresas, que son las que realmente crean empleo, creando una banca pública mediante la nacionalización de las cajas de ahorros.
Nosotros reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de las conquistas sociales que tanto ha costado alcanzar. Queremos ser portavoces de las personas anónimas de nuestra sociedad que rechazan estos presupuestos, porque perjudicarán la calidad de sus vidas y sus proyectos de futuro más inmediatos. Por todo ello, también nosotros hemos rechazado estos presupuestos.
Federico Zaragoza Alberich. Portavoz de Iniciativa per Santa Pola.







