La mayoría de asociaciones de prensa rechazan la nueva Ley Orgánica de Régimen Electoral General y cuestionan su constitucionalidad ya que, la nueva Ley es, según todas la asociaciones y federaciones, un atropello a la libertad de prensa al ejercer el control sobre un medio de difusión privado. Esta proposición, que fue llevada al Congreso promovida por el PSOE y apoyada por el PP, CIU y PNV, fue aprobada el pasado 23 de Diciembre. La Ley reseña que las televisiones privadas deben respetar los principios de pluralismo e igualdad, además de los de proporcionalidad y neutralidad informativa “De acuerdo a las Instrucciones que, a tal efecto, elabore la Junta Electoral competente.” Nunca se ponen de acuerdo en nada pero, esta vez, han podido los intereses. Bueno, como casi siempre. Lo cual significa la intrusión en la gestión de los medios privados y un clara ingerencia en el funcionamiento interno. Los tiempos serán regulados por la Junta Electoral que se convierte, en pleno siglo XXI y ante una democracia consolidada, en un órgano censor al servicio de los partidos mayoritarios. Eso no es neutralidad, ni igualdad, ni proporcionalidad, ni gaitas, pero sí vulnera claramente el art. 20 de la Constitución. Si quieren aplicar esos principios que otorguen el mismo tiempo por igual a todos los grupos que concurran a las elecciones. Borrón y cuenta nueva para todos y en igualdad de condiciones en la línea de salida, sin tener en cuenta resultados anteriores. Esta Ley discrimina a las nuevas formaciones y beneficia a los mayoritarios. ¿Dónde está la igualdad? Creo que este sigue siendo un mundo en el que el pez grande se come al pequeño, y eructa sobre el mediano.
Paco Soler







