La vida es efímera. Aunque nuestra vida sea larga y llena de satisfacciones y decepciones, al final de nuestra existencia miramos atrás y pensamos que rápido que ha pasado el tiempo.
Durante este año la familia socialista ha perdido a dos de sus militantes más antiguos y a pesar de su avanzada edad, nunca dejas de pensar que podían haberse quedado con nosotros un poco más, dándonos sus consejos y su cariño como lo habían hecho cada día de sus vidas. Hoy queremos sin más palabras darles las gracias y rendirles nuestro pequeño homenaje de cariño sincero.
Os echaremos de menos, y en nuestra actividad diaria miraremos a un lado y a otro y buscaremos la mirada de apoyo y las palabras de cariño de cada uno de vosotros.
Primero se fue nuestro tío Paco “Raboseta”. El tío Paco dedicó su vida a colaborar con nosotros y desde siempre incondicionalmente se mantuvo al lado del partido, ayudando hasta el último momento y apoyando a todos aquellos que luchaban por los ideales de izquierdas tan arraigados en él.
Fue el tío de todos y todos nos sentíamos próximos a él. Se hacía querer y nos quería. Gracias tío Paco, gracias por ser como eras, por decir las cosas que pensabas sin esconderte y gracias por ayudarnos día a día a ser mejores a tu lado. En nosotros siempre quedará tu recuerdo imborrable, por que tu eras especial.
Esta semana cuando todavía estamos recordando la desaparición del tío Paco, se va de nuestro lado, nos deja la tía Nati.
La tía Nati con mayúsculas, la mujer de la eterna sonrisa, la del mejor piropo la de la memoria infinita…Donde te viese te daba dos besos y de su boca salía ese: “¡Preciosaaa!” que te dejaba boquiabierto.
Luchadora, trabajadora, madre ejemplar y mujer amiga de sus amigos. Ella nos recordaba a diario lo dura que es la vida y en su cara se reflejaba el paso del tiempo pero nunca la tristeza o el decaimiento.
Hoy sólo nos queda decirte tía Nati que donde estés, tu sonrisa nos acompañará. Disfrutamos de ti 105 años en los que nos regalaste tu cariño.
Desde aquí os damos las gracias a vosotros y a vuestras familias por habernos acompañado y por habernos dado tanto.
Siempre entre nosotros. Gracias.







