Libertad, una palabra cuyo significado integra en su concepto una definición que, según quien la pronuncie, puede aludir a conceptos diferentes. En mi opinión, la libertad significa la aplicación sin restricciones de la elección, poder expresarse con dignidad sin que medien imposiciones exógenas. La libertad religiosa es una de las definiciones más conflictivas. La Constitución recoge claramente el concepto pero, obviamente, cada cual la tiñe con su color favorito. Compromís ha llevado a pleno una moción en la que insta a la Corporación Municipal a abstenerse de participar en actos religiosos. Por lo visto no hay cosas más importantes para llevar a pleno que una imposición por parte de un sector con escaso respaldo electoral. Sin embargo, insta a otro sector político, como es el Partido Popular, que en este caso representa a un 60 %, a renunciar a la libertad de elegir su fe. Al parecer, el líder de Compromís se ve con autoridad para decidir el credo que debe imperar en su partido y, al mismo tiempo, imponer su voluntad al resto de ciudadanos. Increíble. Señor Zaragoza, permítame decirle, con todos los respetos, que se ocupe usted de los problemas cotidianos del municipio, que lleve propuestas innovadoras a los plenos y que aplique la oposición. Siempre ha habido una representación política en los actos religiosos. ¿A quién le molesta eso? Si usted no es creyente, me parece muy bien, está en su derecho. Pero no imponga su voluntad. Personalmente, no soy religiosamente practicante. Para mí la Iglesia es una institución construida sobre intereses. Pero no por eso voy a imponer mi laicismo. El respeto es el valor más importante para alcanzar la libertad. No lo olvide.
Paco Soler








