Hace dos años, cuando Zapatero admitió que su amada desaceleración se había convertido en toda una crisis, desde El Mirador, me preguntaba por qué los sindicatos no sacaban a los trabajadores a la calle. Ese fue el momento de haberlo hecho. Hoy, podemos ver cómo estos mismos sindicatos, maúllan más que rugen y convocan huelga general para Septiembre. ¡Hombre!, sería una desconsideración por su parte interrumpir las vacaciones del Jefe y, mucho menos, las de los españoles que no están en crisis. Por el contrario, ven muy bien que se lleven a cabo huelgas sin servicios mínimos, que millones de españoles lleguen tarde a sus destinos o simplemente no lleguen. Desde luego, que lo que ocurre en este país… ¿cómo lo llamarían ustedes? Los sindicatos forman parte de los engominados estratos del Gobierno. Han estado chupando de la teta como lagartos, pero se ve que la teta no da más leche. No han sido más que decorativas figuras que engalanan el fracasado panorama político de esta España que intenta evitar una fragmentación bendecida por el Poder Judicial. Ya lo dijo Napoleón, “Divide y vencerás”. Si pensamos un poco en lo que está sucediendo, sólo llegaremos a la conclusión de que pocos secundarán una huelga general. No creo que arregle nada. Lo único que podría arreglar algo este país es el abandono de Zapatero y su gobierno. Soy consciente de que Rajoy no es la alternativa que necesita este país, pero es la única. Personalmente he vivido otras crisis, pero esta es especialmente cruenta por su ineficacia al combatirla, está claro que gestionar España les viene grande. Por lo que estoy convencido de que la solución es la que salta a la vista.
Paco Soler







