Federico Zaragoza Alberich Portavoz de Compromís y Concejal de Iniciativa
 

Hoteles dudosos, despropósitos, abandonos

 
Viernes 14 de enero de 2011 0 comentarios
 

Salgo de casa hacia el Oeste del término municipal, sin ruta prefijada. Son las cuatro y media. Aún queda un poco de sol entre las nubes. La calle que el barrendero había dejado limpia por la mañana ya está sucia con paquetes de tabaco, envoltorios de pastelitos, colillas y excrementos. Pienso que mi cabeza de concejal no me va a dejar disfrutar plenamente del paseo. La tarde es húmeda y algo fresca, pero el ligero viento deja el aire limpísimo.
Llego a la obra de la entrada del pueblo, en donde termina el barranco de Mariano, y los ojos de la nueva canalización me parecen los del Guadiana. Parece que los diseñadores de la obra esperan que por allí desaparezcan la aguas que puede traer el barranco en caso de lluvias fuertes. Cuando presentamos las alegaciones al Plan General sobre las avenidas de los barrancos, no se nos hizo el más mínimo caso. Esta obra confirma la falta de previsión, y el nulo respeto a una salida de un barranco que por su extensión puede ser problemática en los frecuentes casos de gota fría en nuestro pueblo.
Desde los campos de fútbol de césped artificial, con obras de seguridad dudosa peligrosas para los niños, me dirijo al Museo de la Sal. Cientos de gaviotas revolotean sobre la charca con un gran griterío. Pero no puedo levantar la vista para verlas, porque hay peligro: en la acera hay ladrillos rotos, alcorques sin árboles, árboles en su alcorque que dificultan el paso por la acera, y más adelante losas de la acera que se mueven peligrosamente al pasar, y un registro de agua o luz sin tapa que alguien ha cubierto con una madera para que los transeúntes no metamos el pie.
En los Reales Campos de Castilla recuerdo la grabación que en su día presentamos para demostrar que las inmobiliarias estaban vendiendo por apartamentos el hotel que el Ayuntamiento pretendía impulsar. Aquello no sirvió de nada. Hoy todo es ya un bloque de apartamentos privados.
En la puerta del Stella Maris, cerrado a cal y canto, leo la placa de mármol que anuncia su inauguración del 2001. Nada hay que anuncie el cierre temporal de las instalaciones, ni guarda que vigile el recinto. Pero, curiosamente, de uno de los balcones cuelga un cartel, como los cientos que hay en las calles de Santa Pola, hecho a mano, de “SE ALQUILA”, con número de móvil, como si un particular pudiera alquilar una de las habitaciones. Curioso. Habrá que llamar a ver las condiciones de alquiler. ¿Se estará privatizando también?.
El sol ya está ocultándose. Es hora de volver, antes de que se haga de noche y nos caigamos a un agujero. Hoteles que no lo son, suciedad, abandono…No sabemos lo que tenemos, ni cuidarlo, ni hacerlo atractivo a nuestros visitantes.
Federico Zaragoza Alberich
Portavoz de Compromís y Concejal de Iniciativa

 

Comparte este artículo

 
 
 

Comentarios

 

Artículos relacionados

 
 

Periódico Santa Pola © Copyright 2016, todos los derechos reservados.

Diseño: Baluarte Comunicación s.l.