María Jesús Ruiz Vidal Portavoz de Compromís y concejala d’Iniciativa
 

Feliz Año Nuevo

 
Viernes 11 de enero de 2013 0 comentarios
 

La Daya Vieja, con 726 habitantes, decidió no poner luces de Navidad, porque ese dinero puede ayudar a las familias necesitadas del pueblo, entre las que hay numerosos emigrantes. En la Daya Vieja toman el tipo de decisiones que venimos pidiendo en nuestro pueblo, y no solo referidas a este gasto de ahora que nadie necesita, sino a muchos más que también hemos señalado, y a los que ningún responsable económico de nuestro Ayuntamiento está dispuesto a asumir que hay que meterles la tijera.
¿Es el crecimiento demográfico de Santa Pola, que nos ha llevado a toda velocidad en el último decenio más allá de las 30.000 personas, gracias al fomento casi exclusivo del Rey Ladrillo como discutible fuente de riqueza, lo que nos hace paradójicamente más insolidarios con nuestros vecinos? Cuando éramos muchos menos no habríamos consentido gastos superfluos con más de 3.000 personas en el paro y otros miles con pequeñas pensiones o pasando necesidad. Cuando éramos 10.000 habitantes, no hace tantos años, veíamos más de cerca a nuestros vecinos. Vivimos en el pueblo, y nos consternan determinadas situaciones. Lo que leemos en los papeles públicos sobre nuestra villa no transmite claramente lo que pasa al ciudadano de la calle. Lo que sólo saben los servicios sociales municipales no trasciende. Vivimos las dificultades diarias como si nada ocurriera. Y sí que ocurre.
Es necesario que los datos globales de nuestra situación salgan a la luz, y que todos conozcamos con precisión qué pasa y sepamos a qué atenernos. Por eso decíamos hace un mes que era y es necesario un equipo económico de crisis en el que haya más voces, en el que participemos todos los partidos y las asociaciones más representativas, para entre todos determinar qué no se puede tocar y qué es prescindible. Sería suficiente para eliminar muchos gastos y dotar más adecuadamente algunas partidas sociales. Nos facilitaría la labor a la hora de establecer prioridades entre las cantidades que aprobamos en los plenos o a las que nos oponemos.
Los concejales y concejalas con dedicación exclusiva, excepto los funcionarios que pueden volver a sus puestos de trabajo cuando acaben sus mandatos y no vuelvan a ser elegidos, si no estuviéramos aquí representando a nuestros votantes, estaríamos en el paro. Sin ingresos distintos de los derivados de nuestros cargos políticos, quedaríamos en situación de exclusión social. Tenemos por tanto sobrados motivos para luchar por las personas paradas y necesitadas, porque somos parte de ellas, y ser representantes del pueblo nos permite saber su situación y nos obliga a tenerlos más presentes que nadie.
Los próximos gastos discutibles han sido los 91.511 € según datos facilitados a la prensa por la concejal. Salvemos primero a las personas: feliz año nuevo, que quiere decir puestos de trabajo, pero también mejor distribución de lo poco o mucho que tengamos en el pueblo, con tanto paro, pensiones sin revisar y un pequeño comercio ahogado por la caída del consumo.

 

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