Que no se aprueben los presupuestos en un mes prudencial es una mala costumbre del actual equipo de gobierno del PP, que limita el funcionamiento democrático, ya que impide que todos conozcamos las previsiones y proyectos que se van a realizar en el año a que se refiere. Y el viejo argumento de “y tú más” dirigido a la oposición no nos vale: si lo que se hacía antes estaba mal, ya han tenido 9 años para cambiarlo.
El que el presupuesto se apruebe en el segundo semestre, o, más comúnmente, como lo están haciendo últimamente, a final de año, es practicar una política de hechos consumados. A lo que presentan no lo podemos llamar presupuestos, sino adaptación a los gastos que ya se han producido durante lo que haya transcurrido de año (en este caso, enero-junio). ¿Qué vamos a opinar, si los gastos están ya realizados?
Todo esto denota la incapacidad de normalizar unos gastos fijos y de adaptarlos a los ingresos. También indica que perseveran en los hábitos de las mayorías absolutas de dejar al margen de la gestión al resto de los, partidos compuestos por personas que también han sido elegidas por el pueblo, si no para gobernar, porque sean minoría, sí para controlar la gestión del equipo gobernante, que se les escamotea, se les esconde con su opacidad y falta de transparencia.
Durante el año 2012 ¿han limitado los presupuestos sociales y culturales? ¿Han limitado derechos conseguidos por los trabajadores del Ayuntamiento en legislaturas pasadas? ¿Cuánto se dedica este año al pregón o a la entrada de la vaca? ¿Han limitado dedicaciones exclusivas y cargos de confianza? ¿Han aumentado desmesuradamente impuestos? Lo que sabemos no es por la vía que debiera ser. Y si conocemos el aumento del 10 % del IBI, es porque éste viene impuesto desde ámbitos de gobierno superiores, aunque sean del mismo partido.
Y tenemos que seguir insistiendo en ello, porque si queremos conseguir una verdadera democracia, cada uno de nosotros debería rechazar lo que consideramos que está mal, y sobre todo ponerse en lugar de aquellos a los que se limita. ¿Al PP le gustaría ser tratado como lo está haciendo con la oposición? Y si queremos progresar, de nuevo decimos que no nos vale que me contesten que con ellos hicieron lo mismo o peor cuando eran minoría. En su mano está desterrar las malas prácticas para siempre.
El que todo sea transparente evita que se llegue a situaciones de imposible retorno, como ha sucedido y posiblemente siga sucediendo en nuestro Ayuntamiento. No ocultar nada a nadie, que sea todo transparente, es, sabiendo cada grupo que lo único que le limita es el número de votos conseguidos, caminar los 21 concejales hacia los mismos objetivos, hacia el bienestar de todo nuestro vecindario, respetando el derecho a una información completa que tienen todos los representantes del pueblo.
Federico Zaragoza Alberich. Concejal de Compromís per Santa Pola.







