Al lado de la carretera N-332, entre el Altet y Santa Pola, hay una gran montaña que el Ayuntamiento estableció en el año 2007.
Donde antes no había, ahora hay. Donde había, ahora ya no hay. En terreno llano ha nacido una montaña. Se ha llenado una balsa. Parecen milagros o fenómenos volcánicos, pero la explicación es más simple.
El Ayuntamiento recurre al procedimiento, de efecto dudoso para las playas, de retirar durante todo el año las algas. Provoca así un mayor deterioro de sus condiciones naturales y la perdida de sus arenas por el efecto natural del oleaje y la intemperie. Después, transporta las algas retiradas, mezcladas con arena, a los terrenos ocupados, con la autorización benevolente de sus propietarios particulares. Todo el pueblo sabe de qué estamos hablando: la montaña se ve muy claramente desde la carretera. La balsa ya no se ve, porque no está en un lugar frecuentado y porque ya está llena, claro.
Compromís per Santa Pola viene denunciando reiteradamente los hechos como presunto delito contra el medio ambiente desde septiembre del 2007, presentando hasta 13 instancias por registro del Ayuntamiento, visto el caso nulo que se nos ha hecho, intentando hacer denuncias en prensa. De nada ha servido. Las orejas de nuestros gobernantes son sordas a las denuncias contra el medio ambiente cuando son ellos los presuntos infractores, como este caso.
No se está haciendo nada visible. Los trabajos, si existen, son muy lentos. Fue otro concejal de limpieza el que pidió permiso a los propietarios para depositar las arenas y las algas en esos lugares, de forma provisional. Después llegaron las elecciones y los concejales de medio ambiente y de limpieza han cambiado, pero la situación no. Lo peor de estas provisionalidades es que se convierten en definitivas: nadie quiere saberse de algo, y una concejal especialmente versada en algas nos comunicó que son muy buenas como lecho de campo de golf.
Antes de recurrir al SEPRONA, es decir, a la denuncia ante la Guardia Civil, nos ha parecido oportuno preguntarle al Señor Miguel Zaragoza, además de ser Alcalde de Santa Pola, es el responsable de medio ambiente de la Diputación de Alicante, qué piensa hacer al respecto: quizás lo que no quiso como alcalde pueda resolverlo en su flamante y bien remunerado cargo.
Por tanto, hemos solicitado a la Diputación de Alicante y muy especialmente a su responsable de Medio Ambiente, Residuos y Energía, que tome cartas y actúe a través de los medios que le son propios para evitar que la montaña siga creciendo y para ayudar al Ayuntamiento a decidir de qué forma restablecerá el paisaje y el medio alterados en Santa Pola y restablecerlos.
¿O han pensado dejar la balsa llena y la montaña para siempre en terrenos prestados?
María Jesús Ruiz Vidal
Portavoz de Compromís y concejala d’Iniciativa







