Ya lo ven ustedes, la responsabilidad de revertir la crisis económica es, única y exclusivamente, como no podía ser de otra manera, nuestra. El Gobierno no dispone, por lo visto, de otros recursos, como reducir el presupuesto en defensa, las caras inversiones en alta velocidad o las duplicidades administrativas en el ámbito de responsabilidades políticas. El último espaldarazo social quiere aprobarlo a finales del mes de Enero con el retraso de la edad de jubilación a los 67 años. A este respecto, cabe decir, que me parece una gran fantasmada lo que intentan hacer. En primer lugar, las pensiones no peligran más o menos por que dejemos de trabajar dos años después, más bien lo hacen debido al poco caudal de cotización durante los años de actividad laboral, fruto, obviamente, de la inestabilidad en el mercado de trabajo. Por otra parte, es muy injusto establecer el cómputo de cotización en los últimos años de actividad laboral. Hay personas que han trabajado y cotizado los primeros cuarenta años y pierden su empleo, sin poder cotizar los últimos veinte. También las hay que han cotizado ininterrumpidamente desde prácticamente niños. Y también los hay, por supuesto, que no dan un palo al agua. ¿Quién debería cobrar más en su pensión? En mi opinión, el cómputo debe hacerse en función de lo cotizado. Tanto has cotizado, tanto cobras. Una persona que lleva trabajando y cotizando toda su vida, bien merece jubilarse a los 60 años y, si su salud es buena y desea continuar con su actividad o iniciar otra diferente, debe hacerse desde un proceso porcentual incentivado. Como he dicho al principio, la solución no es trabajar más años, si no que todos trabajemos muchos.
Paco Soler







