El Mirador
 

El espejo del Alma

 
Viernes 30 de julio de 2010 0 comentarios
 

Siempre lo hemos oído: “La cara es el espejo del Alma”. Y doy fe de que es cierto. El rostro encierra en sus surcos y rasgos, contenidos que establecen criterios especulativos que, vistos desde un perfil crítico, concurren en referencias cercanas a la objetividad. Obviamente, existen excepciones, pero suelen ser pocas. La configuración de los resultados del perfil a analizar se basa en la suma de factores independientes. Los ojos son el vínculo con el abismo exterior. La mirada exterioriza los sentimientos dominados por una pupila que oscila al son de los deseos, a la sombra de unas cejas que manifiestan destellos de atrevimiento, ira o bondad. Cuando vemos por televisión los rostros de los delincuentes más violentos, solemos pensar, “vaya cara tiene el fulano”. La boca es otro de los registros dotados de gran información. La compasión o la ira más despiadada se reafirman en el dibujo de su contorno. Toda esta información, encerrada en una cabeza con diseño diverso, determina resultados que permiten evidenciar nuestras sospechas tras una primera impresión. No soy psicólogo, pero mi mundo siempre fue ancho. Me considero un buen observador que refrenda sus criterios después de cristalizar las conjeturas. Una cara de ángel puede esconderse tras unos ojos camuflados en belleza, pero la pupila desprenderá la verdadera condición del individuo. Los ojos son el resumen de los propósitos. Los hay que se esconden al hablar. Los hay inalterables y fríos. Mejor mantenerlos alejados. Hay tantos como estrellas en el cielo. Todos diferentes y a la vez iguales. Pero siempre podremos sentirnos cerca de los que acarician cuando hablan o lloran cuando aman.
Paco Soler

 

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