En el siglo XXI resulta difícil saber si lo de la izquierda y derecha lo entiende la gente. Yo lo tengo claro, para mí, hace años que debimos renombrar las tendencias políticas y mirar con lupa los programas electorales. Y, sobre todo, lo he dicho más de una vez, que las elecciones deberían tener dos vueltas, como en otros países europeos. Este detalle proporcionaría a los votantes mayor información para poder utilizar su voto como herramienta de castigo y operatividad.
Digo esto porque Zapatero comete las torpezas más indolentes e inestables desde la transición. Este hombre necesita quince mil millones de euros. Los necesita después de haber despilfarrado nuestro dinero. En 2007, se gastó la friolera de 363.699.258 euros, en campañas publicitarias institucionales y comerciales; casi 350.000 euros para un “imprescindible” Spa Rural; destina fondos a países gobernados por dictadores y se quita de en medio a los parados devolviéndolos a sus países con paro y pasta. Nos quita los 400 euros que nos dio, pero no restringe los sueldos desorbitados de los ejecutivos públicos. ¿De qué va? Este tío se gasta toda la pasta que sale de nuestros bolsillos y ahora nos dice que necesita subir los impuestos para recaudar más. Este no es socialista, es socialisto. Si esto es ser de izquierdas, dudo mucho que los españoles lo sean.
Estamos pasando la peor crisis de nuestra historia. Las familias ya no tienen dónde acudir. Con su política antisocial, Zapatero está creando un submundo de economía sumergida difícil de estabilizar una vez pasada la crisis. Pero a él eso le da igual, su voracidad es insaciable. Lo que no entiendo es por qué los españoles seguimos sentados en casa y no salimos a la calle y levantamos la voz.







