Antes se coge a un mentiroso que a un cojo, dice el refranero popular. Pues bien, yo recojo, que no cojo ni mentiroso, el guante que me lanzan desde distintos foros para intentar explicar a los padres y madres cual es la situación actual . Empezaré diciendo que todo depende del color con el que se mire. En este caso, el tema de la Educación varía según la tonalidad roja, azul, amarilla o verde de quien lo exponga. Interpretaciones coloristas aparte, lo que debe prevalecer siempre al final es la realidad objetiva.
Que estamos sufriendo una crisis económica asfixiante ya no lo niega nadie. En el periodo de vacas gordas hemos gastado más de lo que ingresábamos, porque pensábamos que podríamos pagarlo todo con nuestro trabajo. Pero llegó, y ahora toca ahorrar, quien pueda, para pagar las deudas y llegar a final de mes. Se reducen inversiones y gastos en todos los presupuestos, aunque mucho menos en Educación y Sanidad, como debe ser. Se acometen reformas con el fin de reactivar el sistema y generar de nuevo empleo. Podrán gustar más o menos, pero convendrán conmigo que algo hay que hacer, ¿o prefieren quedarse con los brazos caídos y cruzados, deprimidos y esperando que la solución llegue sola?. Yo no sé si la culpa la tiene el PP, el PSOE, IU, Compromís o Coalición Canaria. De nuevo todo depende del color del colectivo o comunidad con el que se mire. Lo que sí que tengo claro es que quiero calidad de educación para mis alumnos, menos fracaso escolar y que mi cuñado y cinco millones más encuentren trabajo cuanto antes. Para conseguir todo lo anterior no creo que sirva de mucho usar el enfrentamiento, la mentira, la manipulación o la demagogia. Todo lo contrario, me preocupa que este grado de intoxicación afecte al buen ambiente de nuestra comunidad educativa.
Vincular la corrupción con la crisis y los recortes con la calidad de la educación me parece, como mínimo, un análisis incompleto y partidista. Los políticos corruptos son individuos deshonestos que deben estar en la cárcel con su sentencia judicial bajo el brazo, pero no incluyamos a todo el partido al que pertenezca. Del mismo modo que el funcionario vago con el tenedor en la espalda no es el ejemplo de todo el colectivo. Con esta actitud sólo provocamos más pesimismo en la sociedad y más ansiedad en los distintos colectivos. Precisamente lo contrario de lo que necesitamos en tiempos de crisis. Son momentos duros en los que debemos dar más de lo que recibimos. Es la hora del optimismo, de levantar los brazos, de exigir más inversión en educación, más motivación en el profesorado, más dedicación de los padres y más esfuerzo de los alumnos.
Los funcionarios estamos enfadados, “congelados”, indignados y hartos de que siempre nos utilicen como herramienta de recorte presupuestario. Es comprensible y humano que te rebeles ante el tijeretazo en tu bolsillo. Pero no por ello vas a desmotivarte y bajar la calidad de tus clases, ¿verdad?. No por ello vas a dejar de atender al paciente como se merece, ¿verdad?. No por ello vamos a convertir todos los colegios e institutos en campos de batalla o centros de adoctrinamiento, ¿verdad?. ¿Acaso es educar en valores cívicos decirle a un alumno que no tiene excursiones por culpa de los recortes del gobierno?. Lo que sí debemos exigir a cambio es que las administraciones públicas gestionen bien nuestro dinero y prediquen con el ejemplo a seguir.
Es cierto que las manifestaciones de profesores, estudiantes y padres empezaron porque la Conselleria debía dinero a los centros, pero desde hace ya varias semanas todos han recibido sus transferencias. Es cierto que la Conselleria todavía debe dinero a algunos colectivos, pero en ningún caso esto significa que hay recortes en el sistema educativo. Entonces, ¿qué hacemos?. ¿Seguimos manifestándonos en las barricadas?. Los jóvenes y adultos estudiantes tienen todo el derecho a manifestarse, a dejar volar su espíritu rebelde, reivindicativo y revolucionario. Como siempre ha sucedido y sucederá en democracia. Eso sí, sin malos modos y dentro de un orden. Todavía recuerdo con cariño y nostalgia el invierno del 68, perdón, del 86. En aquellos tiempos gobernaba el PSOE de Felipe González. A su ministro de educación, Jose María Maravall, le salieron pancartas por todas las esquinas. Con el 18% del paro juvenil, la masificación de las aulas y los precios de las matrículas no era para menos. Famosas fueron las escenas de la policía repartiendo estopa y del “cojo manteca” y su muleta destrozando farolas. Por cierto, que el Secretario de Estado de educación, Pérez Rubalcaba, manifestó entonces que se trataba de “actos aislados de violencia urbana”.
Debo reconocer que yo también me asusté mucho y estuve a punto de ir a una manifestación, cuando leí algunas de las cartas que entregan los sindicatos. Entiendo la preocupación e inquietud de los padres y madres, ante la inminente quiebra del sistema educativo que anuncian aquellas cartas. Pero, como siempre hay que hacer, comprobamos la veracidad de la noticia en las fuentes originales para comparar y descubrir la verdad. Y les aseguro que, una vez leídos los decretos y presupuestos oficiales de la Conselleria, no pinta la cosa tan mal. Es cierto que se rebajan cantidades en algunos capítulos, pero ninguno que afecte tan gravemente al sistema como ellos dicen. De hecho, la Conselleria mantiene el mismo esfuerzo inversor con 4.219 millones de euros destinados al área educativa para el ejercicio 2012.
El presupuesto del 2012 contempla más de 228 millones de euros para ayudas sociales a través del comedor y transporte escolar, bono-libro, becas para los libros de secundaria o el bono-infantil. Eso sí, se van a cambiar los criterios de adjudicación con el fin de dar más a quien menos tiene.
¿Para qué sirve entonces asustar a los padres con la noticia de que se va a reducir la plantilla de profesores y no se van a sustituir bajas o jubilaciones?. Las bajas se están sustituyendo con la normalidad habitual y es ridículo pensar que cuando algún profesor o maestro se va por concurso o jubilación no se cubra su plaza. El número de profesores es el mismo este curso que el pasado. Incluso hay sesiones de evaluación de la ESO con más profesores que alumnos. Los padres deben saber que los ajustes salariales aplicados temporalmente no van a afectar al funcionamiento del centro, porque la atención de los escolares queda totalmente garantizada al no alterar la configuración de la plantilla necesaria. Además, las medidas tomadas en el decreto-ley no supone un incremento de alumnos en las aulas, como dicen algunos, ni una pérdida de ayudas sociales.
Mientras no se demuestre lo contrario, voy a seguir diciéndoles a los padres y madres que no hay motivo para preocuparse por la educación que reciben sus hijos en los colegios e institutos. Les voy a animar para que sigan buscando empleo, el que esté en el paro, y les voy a rogar que dediquen más tiempo a sus hijos, si es que trabajan. Porque el fracaso escolar que sufre nuestro país sólo tiene solución si cada uno hace sus deberes: la administración que invierta y legisle, el maestro que enseñe, los padres que eduquen y los alumnos que estudien más.
Tomás Martínez
Concejal de Educación del Ayuntamiento de Santa Pola







