El Mirador
 

Dolor y riqueza

 
Viernes 4 de febrero de 2011 0 comentarios
 

Unos lo llaman justicia divina, otros injusticia mortal, pero lo cierto es que el azar ha derramado una lluvia de millones sobre la Virgen de la Dolorosa. Sin embargo, como era de esperar, el suceso ha creado una gran conmoción entre los cofrades. Su presidenta deberá convocar una asamblea en la que, posiblemente, se materialice un desgarro entre los implicados. Máxime, cuando hay tanta pasta por en medio. La devoción y la fe podrían resquebrajarse y convertirse en añicos de remordimiento. Es ésta, sin duda, una situación sin precedentes que, si no se conduce con prudencia, honradez y honestidad, puede desencadenar sentimientos muy peligrosos. Conozco de sobra la honradez y honestidad de la Presidenta de la Cofradía de la Dolorosa, María Asunción Ruiz, y espero que me permita una sugerencia ante esta situación, no debe dejarse influir por nadie y debe poner en manos de la Justicia, cuanto antes, este asunto. Cabe suponer, ya que es práctica habitual en la mayoría de asociaciones, que no se cumpla con las obligaciones estatutarias. Por tal motivo, lo más sensato, es dejarse asesorar por profesionales y regularizar un estado, hasta ahora utópico. Hay que dar la enhorabuena a los que se han rasgado el bolsillo y han sido agraciados. A los que no, que no se rasguen las vestiduras, la Virgen pasó por su puerta y no la invitaron a entrar. Las decisiones que se tomen, sean cualesquiera que sean, no serán aplaudidas por todos, por eso va a ser imposible que se tomen por unanimidad. Si así ocurriera, se obraría un milagro mucho mayor que el ocurrido. Todos dicen que es un regalo del cielo, pero yo lo dudo, creo más bien que es el reverso de la fe.

 

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