Una vez más nos salta la astilla de la fortuna en clave de incomprensión. Esta vez, nos vemos afectados por la suspensión de pagos de la empresa que realizaba la obra de ampliación del Centro de Salud de Santa Pola. Ello ha causado un enorme malestar entre los vecinos que ven cómo, de nuevo, van a tener que esperar el desenlace final de una historia que se repite. La polémica que suscita esta noticia genera opiniones contrapuestas, la mayoría orquestadas desde sectores partidistas que sólo pretenden rebañar un puñado de votos. Ante esto, debo decir, una vez más, que los santapoleros somos personas inteligentes, que aprendemos rápido. A pocos se nos escapa que lo ocurrido debe ser tratado dentro del contexto jurídico correspondiente y serán los administradores judiciales que nombre el juez quienes resolverán este asunto dentro del marco legal. En mi opinión, lo que ha sucedido, no debería usarse como arma electoralista, creo que puede resultar hasta contraproducente. El renovado y recién presentado PSOE, tiene ahora una oportunidad única de aportar ideas y alternativas de solución, no insistir en el cansino sistema de las descalificaciones. El pueblo quiere su piscina y su centro de Salud, y no soporta ver a los políticos enzarzados en luchas dialécticas aburridas. No tiene sentido intentar convencernos de que el culpable de todo es Miguel Zaragoza y es un insulto a nuestra inteligencia seguir con la misma cantinela. Las estrategias políticas usadas por la mayoría de partidos están obsoletas. Lo que la calle exige es respeto y que, su contribución a la sostenibilidad económica y social, repercuta en nuestra propia estabilidad y crecimiento.
Paco Soler







