Se acabó lo que se daba. El verano termina y, con él, toda una serie de emociones. El otoño se ha metido entre las sábanas para presagiar meses de intensa actividad política. En la próxima primavera elegiremos la formación que gestionará nuestros recursos durante cuatro años. El Partido Popular presentará su equipo con ocho años de gobierno a sus espaldas y un desgaste político que dudo mucho afecte a la intención de voto. Por otro lado, el Partido Socialista, envuelto en una crisis de poder que está destruyendo los cimientos de su estabilidad interna, lo cual beneficia a los populares, ya que se está creando un clima de incertidumbre entre los ciudadanos de Santa Pola. Siempre he oído comentar a militantes socialistas que la diferencia que hay entre el PP y el PSOE es que los segundos ofrecen un sistema primario mucho más democrático. Ahora sé que están equivocados. Pero los verdaderos perdedores somos el pueblo. Si no existe oposición, las gestiones suelen ser opacas y cargadas de enfrentamientos faltos de responsabilidad. Si los políticos que representan a su pueblo lo aman, deben dejar a un lado sus intereses partidistas y luchar codo con codo por el bienestar y el progreso de Santa Pola. Sin embargo, ninguno lo hace, todos se enzarzan en baratijas cuando el oro de ley se funde entre bramidos. Los políticos deben de ser responsables y los partidos respetuosos. Mi mayor deseo es que el PSOE consiga un candidato que luche por su pueblo y que el PP mejore sus expectativas de gobierno. Que ambos se enfrenten con nobleza y que, el que salga elegido, que luche y se deje la piel por sus vecinos. Tanto el Alcalde, como el resto de concejales.
Paco Soler







