María montoro
 

¿Buen uso de la bandera de España y del himno nacional?

 
Viernes 10 de julio de 2009 0 comentarios
 

Me ha gustado mucho el artículo de D. Federico Zaragoza titulado “La Iglesia y el Estado…¿separados o juntos? Y se lo agradezco personalmente. Ya empezaba a creer que era la única a la que escandalizaban estas mezclas católicas y decadentes con acordes de himno nacional. A la gente, con frecuencia le da por mezclar elementos patrióticos o religiosos donde por definición deberían excluirse. O peor, los símbolos religiosos con los políticos. Esto ya sabemos lo peligroso que es y como acaba. La bandera española debe ondear en un mástil y sin embargo estamos cansados de verla colgada al cuello de algún impresentable sujetando su teléfono móvil. Claro, que también sabemos que el que proclama así su españolismo no es más español que nosotros. Su mensaje es otro y además es un hortera. Decía que me había gustado el artículo y voy a explicar porqué. En primer lugar porque la redacción de Federico Zaragoza es impecable y para quienes somos mejor lectores que escritores es un regalo encontrar un artículo de esa categoría. Y en segundo lugar porque yo también he presenciado perpleja y escandalizada en Santa Pola actos religiosos acompañados de nuestra bandera, más propios de la España profunda y preconstitucional que del siglo XXI. Durante los años que he sido juez de paz, he asistido a alguna procesión. He de decir en mi defensa que han sido los menos posibles. No debería haber ido a ninguna. De todos es sabido, que cuando entran a la Virgen de Loreto en su capilla, suenan los acordes del himno de España. Ignoro si a esa virgen le han otorgado nuestra nacionalidad, pero lo que sospecho es que los responsables del Ayuntamiento no han leído o lo que es más grave, no tienen en su cuenta el Reglamento que regula los actos donde puede y debe sonar el himno nacional, sin que quepa al respecto otra interpretación que no sea la restrictiva que hace el propio reglamento con su enumeración. Por poner otros ejemplo, he asistido también muy confundida a las celebraciones del día 1 de mayo que organiza año tras año el Ayuntamiento y a la que también asiste el cura párroco. Nunca entenderé porque en la celebración de un día histórico y fundamentalmente reivindicativo de los trabajadores tiene que intervenir con discurso y todo un cura católico y menos aún porqué en la ceremonia (se supone que institucional y civil) nos conmina a todos los asistentes a rezar un padrenuestro, sin importarle no sólo a él, sino a los ediles allí congregados, nuestra condición personal de ser o no fieles de la doctrina católica. Con el tiempo me he dado cuenta de que la idea obsesiva que me han inculcado y que yo misma he repetido con mi hijo de respetar las creencias religiosas no se corresponde con la falta de respeto que muchos creyentes sienten por otras religiones o por los que en mi caso no tenemos ninguna. Y aunque nuestra Constitución es clara y rotunda en cuestión de libertad de culto, lo cierto es que la imposición existe y la sufrimos todos los no católicos que somos muchos. Las creencias religiosas pertenecen a la vida privada de las personas y grupos religiosos deberían mostrar su fe también privadamente. Sin la asistencia de autoridades y por supuesto sin acordes del himno nacional. Sé que contra estos argumentos se esgrime la tradición como valor fundamental y supremo incluso por encima de la Constitución. Y en nombre de la tradición, en un pueblo de España hasta no hace mucho se despeñaba a una cabra desde un alto campanario. Y también por tradición, muchísimas mujeres son mutiladas practicándoles la ablación en sus países. También es tradición en los pueblos en fiestas, incluido el nuestro, elegir a una reina de las ídem. Costumbre esta última que es machista, por supuesto. Las tradiciones no son buenas “per se”. Se crean y se cambian. Y tampoco son reflejo siempre de la sociedad a las que pertenecen, por mucho que algunos lo pretenden. Son más bien el reflejo de una parte de esa sociedad, que a menudo es como en nuestro pueblo, muy dispar y del poder dominante que las utiliza a su antojo. Lo que no he presenciado, aunque he de decir que ya nada me asombra, es la exhibición de banderas franquistas en reuniones católicas donde había representación del Ayuntamiento. Me alegra saber que intervino la policía local. Pero desde luego, el hecho se ha producido y hay que estar atentos. Vivimos en Europa, en la Europa de las libertades y del respeto y no tenemos porqué dejar que se pisoteen nuestros derechos fundamentales. ¿Es acaso tan raro pedir que se cumpla la ley?¿Y si lo exigiéramos muchos?. Yo desde aquí insto al Ayuntamiento de Santa Pola a que no vuelva a sonar el himno nacional ni a lucirse la bandera de España en actos donde no está previsto ni en nuestra Constitución ni por la normativa que la desarrolla. Yo también tengo derecho como española a pedir y a impedir el uso tanto irrespetuoso como folclórico que se le da.

 

Comparte este artículo

 
 
 

Comentarios

 

Artículos relacionados

 
 

Periódico Santa Pola © Copyright 2016, todos los derechos reservados.

Diseño: Baluarte Comunicación s.l.