La plaga de procesionaria del pino supone un alto riesgo para la salud pública. Cada oruga procesionaria tiene 500.000 “flechas” envenenadas para defenderse. Estas flechas se desprenden con suma facilidad y se dispersan por el aire, lo que hace que ni siquiera sea necesario tocarlas para sufrir sus efectos urticarios y alérgicos. Hasta aquí no hay nada que no se sepa, se imagine o se haya sufrido directamente.
En Santa Pola, debido a las peculiaridades de la flora local, vivimos bajo un alto riesgo de plaga cada año. Las pinadas de la sierra, nuestros parques públicos, los espacios verdes, los colegios, todos están afectados este año.
Cada uno de estos tipos de espacio está gestionado por una entidad. La sierra, al ser monte público, debe ser tratada, y por tanto fumigada para su prevención, por la Generalitat. Hasta donde sepamos no lo ha sido este año, pero si hay como debe ser un calendario programado, no tenemos constancia de que haya pasado la avioneta de fumigación por Santa Pola este otoño, que es la época del año en que toca.
Los colegios (no los institutos) dependen de una contrata del Ayuntamiento con la empresa Solutium, que se ocupa además de parques y jardines y edificios de titularidad pública. A juzgar por lo que vemos a simple vista y las quejas que nos están llegando, esta contrata no está funcionando como debería.
Los institutos de enseñanza secundaria, que están juntos al final de la calle del Mar, y por tanto serían fáciles de tratar en una sola acción, no están incluidos en el ámbito que debe tratar ni la concejalía del ramo, ni la empresa, porque pertenecen a la Generalitat, aunque la empresa Solutium, cobrando aparte, se podría haber encargado de ellos. No era tan difícil gestionarlo.
En cuanto a los parques públicos y los espacios verdes, que dependen de la concejalía de parques y jardines, por lo que vemos este año se les ha echado el problema encima, porque las bolsas de procesionaria indican que la fumigación no se hizo debidamente en su momento.
Nuestra sierra está “nevada” por el efecto óptico de las bolsas. Todos los parques públicos, desde el de la Cruz hasta los del paseo de Santa Pola del este, tienen orugas, y las zonas denominadas “verdes”, de menor tamaño que los parques, también. Incluso encontramos bolsas de procesionaria en los pinos de centros docentes, colegios e institutos.
Desde hace años venimos insistiendo en la prevención, seguimiento y erradicación de los focos, y aún más si son en lugares frecuentados por niños y niñas y animales de compañía, para los cuales el contacto con la procesionaria es especialmente grave. Ahora ha habido viento, y hace un calor desacostumbrado en estas fechas. Los intentos de fumigación han empezado, solo a requerimiento de los interesados, pero se están haciendo tarde. ¿Nos volverá a tocar quitar las bolsas a mano, o toca abandono total? ¿Con qué excusa esta vez?







