Estamos a tan sólo veinte días de que de comienzo la mayor prueba náutica de windsurf que ha tenido lugar en España. Quédense con estas palabras: la mayor de España. Algunos, entre los que me incluyo, somos conscientes de la envergadura de este evento mundial, sin embargo, otros lo perciben como un acontecimiento atemporal sin repercusión. Debo decir a esas personas, con todo el respeto del mundo, que reconsideren su criterio por que, sin duda, vamos a ser desbordados por una marea sin precedentes en nuestra ciudad. La cobertura mediatica internacional rebasará los límites de lo esperado. Santa Pola se convertirá durante el mes de Septiembre, en el punto de referencia mundial de un deporte cada más en auge y que arrastra a un formato social muy atractivo.
Santa Pola verá por sus calles al los mejores deportistas mundiales de la élite de la Fórmula Windsurfing. Y lo hará en una año en que la Copa América, ha perdido su sede en Valencia. Lo cual, en mi opinión, debería considerarse como una alternativa para optimizar el Mundial como un firme receptor de partidas presupuestarias que han quedado viudas por el cambio de sede. Si, ya sé que estamos encima, pero la Generalitat Valenciana, tan involucrada en el fomento del deporte náutico, puede lanzar un sprint final en el apartado comercial que, en un final de acto, reafirme su contenido con este evento para que Santa Pola, adquiera el protagonismo esencial de una ciudad que acoge un evento internacional sin precedentes. Y nosotros, lo santapoleros, volquémonos con el esfuerzo de unas personas que, altruistamente y con grandes dosis de ilusión, van a culminar un sueño que nació hace más de dos años, un sueño que está apunto de convertirse en una legendaria realidad: El Campeonato del Mundo de Fórmula Windsurfing.







