Antonio Baile Rodríguez Socialista de Izquierdas
 

A Miguel Zaragoza y a su papá político

 
Viernes 25 de marzo de 2011 0 comentarios
 

Este escrito viene motivado por las manifestaciones realizadas en los núm. 248, 249 y 250 del Periódico Santa Pola por don Miguel Zaragoza y su papá político (como en multitud de ocasiones el señor alcalde se ha expresado); y especialmente, por la falta de respuesta desde la Secretaría General de la Agrupación Local del PSOE.
En España el Estado de Bienestar que con tanto esfuerzo se había ido construyendo durante la década de los ochenta y principios de los noventa se fue deteriorando y desmantelando durante los gobiernos conservadores y neoliberales que sustituyeron los criterios redistributivos por elementos asistenciales, dando lugar al avance de las desigualdades e incrementándose las diferencias entre los ricos y los demás en el corto espacio de ocho años, con consecuencias casi insultantes no sólo de tipo económico sino también sociales y políticas. Los populares, grosso modo, para contener la inflación aplicaron una serie de políticas liberalizadoras que medidas en su influencia en los precios no dieron resultado; reformaron el IRPF que si de una parte aumentaba la renta disponible familiar favoreciendo el consumo privado y la demanda interna, de otra –al reducir los tipos mínimo y máximo- a más renta mayor es el beneficio fiscal del contribuyente, igual que el mínimo personal y las cantidades por hijo y por ascendiente al ser cuantías que se restan en la base del impuesto las familias más acaudaladas obtenían un tratamiento fiscal más ventajoso que las familias de los trabajadores asalariados; asimismo, el crecimiento bruto del beneficio empresarial que se duplicó en el año 2000 con respecto al ejercicio anterior no tiene parangón con la moderación salarial y la pérdida de poder adquisitivo de un gran segmento de la clase trabajadora en ese mismo periodo. Sin comentar el “déficit cero” que se “conseguía” no incluyendo algunas deudas, haciendo oídos sordos a las peticiones de Bruselas de devolución de ayudas y aplicando ingresos procedentes de las cotizaciones sociales a pagos que nada tenían que ver con la protección social.
Ustedes saben, porque tontos no son, que durante los gobiernos socialistas de Felipe González el dinero empleado en políticas sociales siempre creció a un ritmo mayor que el PIB, y que fue durante los gobiernos neoliberales y conservadores del señor Aznar, precisamente en una fase expansiva de la economía (ciclos de los sistemas capitalistas y no mérito del susodicho), cuando fue disminuyendo el dinero empleado para esas mismas políticas de protección a los más desfavorecidos; concretamente, con los populares el presupuesto social total registró un incremento un 60% menor al del PIB; que se traduce en una significativa y progresiva pérdida del mismo en la riqueza nacional. Al Partido Popular no le interesó aprovechar la buena marcha de la economía para mejorar la oferta pública de bienestar social.
El Partido Popular durante los ocho años que ejerció el gobierno de España ha seguido a rajatabla la máxima neoliberal “menos Estado y más Sociedad” con la variante de sustituir la Sociedad por las sociedades anónimas y limitadas en cuyas manos puso al Estado a través de un proceso de privatizaciones que entregó el control de empresas públicas como Argentaria, Telefónica, Repsol o Tabacalera por citar algunas. Se sustituyeron los monopolios que representaban las empresas públicas en oligopolios privados que concentran un poder económico y empresarial desconocido hasta la fecha. Se suplió la libertad, la solidaridad y la igualdad que son los valores que priman en el Estado social y democrático por otros como el poder, el negocio y la desigualdad que para nada favorecen la armonía social en un Estado donde se garantice a los individuos disfrutar de los mínimos que exige su dignidad.
Si el objetivo principal de un gobierno de derechas es generar riqueza (el problema es que los populares lo hicieron a costa de los más débiles) el de un gobierno de izquierdas debe ser distribuirla a través de políticas fiscales justas y equitativas, promoción del empleo y sistemas de protección social y de acceso a la educación, a la sanidad (tan vilipendiada y privatizada en parte en las comunidades del PP: madrileña y valenciana) y a la vivienda.
Un rol redistributivo es el que tiene que desempeñar el Estado modificando así las desigualdades sociales. La continuación de políticas progresistas permitirán disponer de mayores recursos a amplios sectores de la sociedad que incrementarán su calidad de vida y sus posibilidades de consumo. No hay que ser conformista, tras consolidar y garantizar el actual Estado de Bienestar haciéndolo converger con el europeo medio y evitando que los gobiernos del PP lo sigan desmantelando; se debe seguir avanzando en la conquista de nuevos derechos sociales. La meta que se ha marcado Zapatero y sus equipos de gobierno es difícil no sólo por el deterioro del sistema de bienestar sino también por la grave situación mundial que se vive (les invito a leer “la teoría ninja” de Leopoldo Abadía) de la que una parte de responsabilidad tendrán: el sistema financiero americano (incremento de valor de las empresas vinculadas a Internet, bajada de los tipos de interés, los problemas de liquidez de bancos y cajas y la pérdida de valor de los MBS) y las ensoñaciones imperialistas del Trío de las Azores. Hoy estamos pagando en España esas políticas neoliberales que enriquecieron a unos pocos con 5 millones de parados.
Antonio Baile Rodríguez
Socialista de Izquierdas

 

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