¿Pasaría algo si, simplemente, la gente saludara por la mañana? ¿Sería tan terrible que el vecino te diera los buenos días, o el señor que entra en el bar y se sienta en la mesa de al lado? ¿Sería tan horrible el sonreir al prójimo cuando se está en el banco?¿Tan malo sería abrir la puerta al que va a pasar detrás tuyo? Vamos, sólo pregunto.
Vicente Luís Martínez









