Querido Papá Noel, Reyes (magos o brujos) o quien quiera entender:
Este año, puesto que el anterior pedí trabajo (y no me lo han traído), estoy pensando pedir una isla privada y paradisíaca en las Bahamas. Al menos la ilusión no contestada será mayor. Me imaginaré debajo de un cocotero con una exótica mujer de conversación filosófica e interesante, un cocktail y el arrullo de las olas. Y digo que me imaginaré esto porque me llevo imaginando, con ilusión, ocho horas en un puesto de trabajo más o menos mal pagado; compañeros cafres y jefes peleones.
Deseo a todos los proveedores de sueños una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.









