El pasado día 24 se celebraba la festividad de san Francisco de Sales, patrono de los periodistas y de los escritores. Dos gremios éstos que, a día de hoy, están tan en peligro de extinción como el lince ibérico. Los primeros especialmente, tras el cierre de diarios que podrían considerarse históricos en la provincia. Queda por delante el saber si, realmente, los cierres se deben a decisiones empresariales que toman directores ejecutivos o es que realmente estamos dejando morir la prensa por desidia y por falta de exigencia, de calidad. No hay más que encender la tele, el telediario, incluso, para comprobar la falta de contenido, de rigor informativo, de información de análisis, a cambio del trágico y espectacular suceso. Eso en primer lugar, en segundo estaría la facilidad de acceso de las redes sociales, quienes convierten cualquier bulo en noticia de primera plana. ¿Quedará para el recuerdo la profesión de la pluma? Sólo decir una cosa por adevertencia: sin prensa, no hay libertad.









