Ya ha pasado un año. Fue un triste lunes del mes de agosto de 2015. A primera hora de la mañana la noticia, como un tsunami, inundó todo nuestro pueblo. Santa Pola era un clamor: “Paco Conejero ha muerto”. Nuestro amigo, nuestro compañero, “nuestro Alcalde”,… Paco Conejero acaba de abandonarnos. No era posible, era difícil de creer, pero el paso de las horas nos iba machacando en nuestro interior hasta que éramos capaces de digerirlo.
Lo más importante en esos momentos era la familia. Nuestras palabras, nuestras miradas, iban dirigidas principalmente hacia ellos. No había consuelo posible. Mila: “¿cómo ha sido eso?, ¿qué ha pasado?”. No había respuesta, solo lágrimas…
En Santa Pola la respuesta fue inmediata. La Corporación Municipal tuvo un comportamiento ejemplar. Inmediatamente un Pleno extraordinario lleno de emoción y reconocimiento a Paco Conejero, el primer alcalde de la democracia en nuestro pueblo. La entrega fue total, el Salón de Plenos se convirtió en la capilla “mas adecuada” para que todo el mundo fuera a despedirlo. El entierro del día siguiente fue impresionante nunca había habido nada igual.
Las personas que queremos a Paco Conejero solo podemos dar gracias.
Resulta llamativo, un año después, que en esos primeros momentos todo eran intenciones muy buenas y con el consenso de todos. Hay que hacerle un gran homenaje, hay que nombrarle esto y lo otro, hay que poner su nombre a una calle importante y significativa de Santa Pola, etc….. El tiempo parece que ha corrido un velo a todos esos deseos y promesas y, un año después, sigue sin aparecer ninguno de esos deseos. Ni homenaje, ni calle, ni avenida, ni…. nada. Todavía estamos a tiempo: “Las cosas de palacio van despacio”.
Por otra parte, como amigo, puedo decir que lo tengo presente casi a diario. Sobre todo en los partidos de “nuestro Barça”; si no nos veíamos cada partido si que no faltaba la llamada por teléfono. Teníamos que intercambiar nuestras sensaciones, nuestras alegrías y nuestros enfados. Todavía pienso en Paco constantemente y hablo con él, de nuestras cosas, de nuestros recuerdos, de su familia y…. como no, de nuestro Barça.
En fin ya un año. Para muchos ha pasado rápido pero para otros, sobre todo me consta que para Mila no ha sido así. Le está costando más pero no tendrá más remedio que superarlo.
Besos Mila y ánimo.









