Corroborando la carta de María de las Arenas, tomo la libertad de poner estas líneas. Soy asturiana y en Llanes, en Asturias, hay puerto también y se ha dado protección a los gatos del pueblo. En los años 50 y 60, que es lo que yo pasé allí, pues de no ser así el puerto estaría invadido por las ratas, que efectúan destrozos en la madera de los barcos pesqueros, siendo las mismas portadoras de muchas enfermedades.
Los pescadores que vendían el pescado en los pueblos les preparaban algún guiso, para evitar destrozos.
Les recuerdo que el atroz exterminio de los gatos que ejecutó la inquisición es lo que trajo la peste, que asoló a Europa, pues la propagaban las ratas.
Solicito se indulten a los gatos del puerto. Atentamente.
Ruth Dalías









