Santa Pola, pueblo del levante español, conocido y reconocido por sus 11 kilómetros de playas y calas, entre muchas más razones. Por una de estas razones se reconoce a este agradable pueblo: por su historia. La historia de Santa Pola se remonta a milenios antes de Cristo, cuando los primeros pobladores se dedicaban a la caza y, cómo no, a la pesca. Muchos días, años y siglos habrían pasado de dedicación, única y exclusivamente, a la pesca hasta que el pueblo alicantino pueda vivir del turismo, tal y como lo hace hoy en día. Sin embargo, aún en el 2009, muchos son los barcos que salen al mar cada día y cada noche arriesgando su vida y la de muchos marineros que nos traen pescado a “La Llotja” del puerto, para así venderlo y alimentar al pueblo que en su día sí dependió de la pesca. Asimismo, y como en todos los oficios, hay una afición: la pesca individual (con caña). Dicha afición es frecuente en nuestros 11 kilómetros de playas y calas, ya sea invierno o verano. Si bien es cierto que en verano la pesca, por el buen clima, se multiplica a la tarde-noche. No obstante, a esas horas del atardecer, también por el agradable clima del que disfrutamos aquí, muchos son los bañistas que intentan disfrutar o bien de los granos de arena de la playa o bien de las rocas que ayudan a adentrarse en las calas de Santa Pola. Digo intentan porque en el momento que alguno de los bañistas intente disfrutar de la agradable temperatura del agua se verá “bombardeado” por anzuelos e hilos de cañas de pescar que impedirán su apaciguado baño que pasará a convertirse en un purgatorio peligroso y que podría llevarlo a Urgencias.
Como comentaba, muchos oficios tienen su afición: las competiciones de ciclismo profesional se practican por los pueblos (véase el Tour, La Vuelta, el Giro…) pero yo no puedo hacer una carrera por el pueblo, sería una locura; la natación también tiene su lugar apropiado para practicarla, como las piscinas o más adentro de las playas; muchas ciudades tienen plaza de toros y muchos vecinos a ella se aficionan a los toros, pero no pueden practicarlo por la calle porque sería peligroso; en nuestra sierra no pueden practicar su deporte los quads y las motos porque lo deben hacer en un circuito cerrado; con los coches o las carreras de motos, ocurre lo mismo; los futbolistas, sin duda alguna, es el oficio con más afición, pero los niños deben ir a las instalaciones a practicar el fútbol ya que por la calle o en las urbanizaciones hay señales que lo prohíben.
En la pesca no ocurre lo mismo, el oficio sí se hace en su lugar apropiado, pero no así la afición. Con 11 kilómetros de playas y calas, ¿no se pueden destinar algunos a la pesca individual tal y como se hace con la caza?. Muchos optan por no bañarse. ¿Es injusto que no se pueda bañar un santapolero en sus playas?. ¿O no lo es para un turista que quizás el año que viene no vuelva porque no se sienta cómodo?. ¿Y si todos los turistas lo piensan?. Quizás, como hace tanto tiempo, Santa Pola no vuelva a vivir del Turismo, tal y como lo hace ahora.
Jordi Vañó









