Ahí estás perpetua, ahí estás lustrosa
entre mares de aureolas y jardines de amapolas.
Iluminada Tabarca, en tus aguas engalanadas
sosegadas olas, que bañan calas y playas
ancestrales parajes, de floras naturales.
El faro, la bahía, el puerto, astilleros y espigones
melancolía de tus hombres pescadores
que meses y meses se echan a faenar,
sin certeza de que la mar, los deje regresar.
Tus preciosos humedales y salinas naturales
repletos de flamencos y cigüeñuelas
puestas inolvidables de crepúsculos inacabables
torres vigilantes entre sierras y saladares.
Playas de gran goce de surfistas y bañistas
paseos por tu ribera en noches placenteras
tus bares y restaurantes de exquisita calidad
prestigiosos en toda La Comunidad.
Es tu puerto pesquero
de los mejores del mundo entero;
atardeceres entre gaviotas
cuando regresa tu extensa flota.
Tus hombres lobos de mar,
como ellos no hay dos igual
manos y cuerpos curtidos,
por la dureza del faenar.
Altruistas en ayuda a los demás
de ellos la historia, con bellas hazañas se quedará
salvadores de vidas, en pateras a la deriva
corazones como constelaciones,
en cuerpos de pescadores.
Tu exquisita lonja, repleta de fresca pesca
puestos de venta, a la bora de la mar
para el que a casa quiera llevar,
un buen pescado a degustar,
en tardes de estío, no existe otra,
que se pueda comparar.
El castillo, tus típicas calles, tus tradiciones
tus fiestas, tu mercadillo de gran solera;
el Calvario, es tu signo de identidad,
tus habitantes, hospitalarios y abiertos a los demás
comprometidos con la cultura, el deporte,
el conservar, el patrimonio natural.
¡Allá en lo alto!, la Torre del Faro
laderas sin fronteras,
acantilados de gran calado,
gentes con parapentes,
haciendo las delicias
de arriesgados valientes.
Desde su altura vislumbra, un mar de horizontes,
portentosa su inmensidad,
la isla radiante, belleza sin igual,
desde el Tamarit, hasta la ermita, hermoso verdemar
un gozo para tus visitantes, deleite de tu ciudad.
Marco Sancho









