He compuesto para esta nueva ocasión otro resoneto; es decir, un poema que sin dejar de ser soneto, tiene dieciséis versos, incluido el acróstico. El título (un endecasílabo más), rima con el último verso. Que lo disfrutes.
Liliputiense, Plana y Soleada
Anclada en el horizonte marino
imagino que surca la bahía;
Santa Pola la observa
noche y día,
la mira y no recuerda
cuando vino.
Ambas comparten
el mismo destino,
del mar surge la mutua
compañía;
en su pequeñez veo poesía,
tierra y magia que
a describir no atino.
A su luna, sol y tranquilidad,
belleza y naturaleza callada
añade su mar en profundidad.
Recibir el alba en cualquier
jornada
concede tiempo y oportunidad
a la noche tal vez
más estrellada.
Manuel Arroyo Martín









