oy a contestar por una única vez a los comentarios de los amigos de no sé quién, cosa que no me importa, sobre el escándalo que monta las noches de concierto en vivo y en directo y al aire libre el Saint James en la Avenida de Granada.
Primero, y para que quede claro, yo también he dado trabajo en Santa Pola, en los veintiún años que llevo aquí (no diítas de vacaciones, sino bastantes meses al año). Aquí he comprado mi casa, mis muebles y todo el equipamiento que hemos necesitado. Gente de Santa Pola ha trabajado en mi casa cada vez que hemos hecho una obra de albañilería, fontanería, electricidad, etc. Cada vez que necesito que alguien venga a ayudar en casa, es de Santa Pola.
Todos los desayunos, comidas (igual de menú que, cuando nos lo podemos permitir, en restaurantes más caros) son consumos que hacemos en Santa Pola, amén de las compras diarias en supermercados y comercios de Santa Pola, gastos de peluquería y un sinfín de etcéteras. No estamos aquí de gratis, ni nadie regala nada, como es natural.
A ver si resulta que vosotros que os erigís en patrioteros locales os vais a buscar el ahorro del euro y encargáis vuestros trabajos y chapuzas un poquito más lejos de Santa Pola (suele pasar). Y si os duele que se hagan críticas a las cosas cual hechas, o sin hacer, como ha estado ese paseo montones de años, hecho un asco, pues allá vuestra conciencia porque, a lo mejor, Santa Pola ha ido mejorando gracias también a quien quiere ver bien el pueblo y lo señala.
Y qué pasa, ¿qué vamos a quitar trabajo porque bajen los decibelios que nos aturden algunos días hasta las 4 de la mañana? Pues creo que no. ¿No pueden trabajar igual dejando vivir a los demás? A ver si la cuestión es que sólo estemos para pagar. Que si ahora hay quejas (unas cuántas más que la mía) que esperen cuatro días más, cuando los edificios estén llenos. ¡Ah! Y el consejito de que me vaya a vivir al interior, puedes ahorrártelo. Estoy aquí porque aquí tengo mi casa, contribuyo y pago mis impuestos religiosamente. Porque me gusta Santa Pola y la mayoría de su gente.
Soy levantina y, aunque no lo fuera, me iré cuando me apetezca y no porque tú me lo aconsejes. Yo también quiero que mis hijos y los demás trabajen, pero de eso a atropellar y machacar a los demás, todavía hay un trecho.
Y acabo con esta cuestión, no voy a entrar al “vosotros decís, yo digo”, así que podéis seguir con esto hasta que os aburráis.









