La crisis está dejando al descubierto lo frágiles que eran las condiciones materiales de vida de muchas personas.
La cohesión social se está quebrando, en una suerte de “sálvese quien pueda” donde las diferencias sociales se agrandan con el añadido de un Estado que abandona -se nos quiere convencer que porque no puede- ese papel protector y redistribuidor de renta que fue adquiriendo gracias a la tributación progresiva y a los servicios y prestaciones públicas.
El neoliberalismo quiere un Estado mínimo que favorece sólo a los más privilegiados, pero que dedica ingentes recursos -para eso sí que puede- a salvar a la Banca, núcleo esencial del sistema financiero, el cual ha devenido en el eje de una sociedad dominada por lo monetario como medida de toda eficiencia y muestra de la superación de la política por la visión neoliberal de la economía.
¿Dónde queda la legitimidad política del sistema?¿Cómo la gente trabajadora apoya estas políticas? No hay una toma de conciencia. La crisis favorece el recurso al miedo y la Derecha saca partido además a los valores conservadores que enarbolan como cortina de humo y que les funciona en época electoral.
Jose-Ángel Sanz Gracián









