Titulo así esta carta porque quisiera o quisiéramos (ya que me consta que otros muchos santapoleros también lo están deseando) cualquier tipo de aclaración sobre un singular cartel que recibe a vecinos y visitantes cada vez que entramos al pueblo. Dicho cartel reza lo siguiente:
“Próxima construcción de la Estación de Autobuses de Santa Pola”. Próxima, adjetivo (lat. “proximus”, el más cercano, muy cercano). Que dista muy poco en el espacio o en el tiempo, que está muy cerca. 2 Que está o sigue inmediatamente después al lugar o momento que se expresa. Es incuestionable, a la vez que rotundo, el significado del adjetivo que encabeza la leyenda del cartel en cuestión, por tanto, y tal como dice el refranero popular, en este caso: “o el cura miente, o la misa está mal dicha”. Cuando hace 10 años llegué a esta acogedora población lo primero que pensé (y así le he comentado decenas de veces a familiares y amigos) fue que cómo era posible que una villa de la categoría y características de Santa Pola careciera de estación de autobuses. Pensar que otras poblaciones mucho más pequeñas y, sobre todo, con un tránsito de viajeros paupérrimo cuentan con instalaciones adecuadas desde hace ya muchos años me hacía imposible salir de mi asombro. Me afinqué aquí y por tanto me considero santapolero. Han pasado los años y hace dos (¿o van ya tres?) que me llevo una gran alegría al ver colocado dicho cartel: “¡ya era hora!, ¡más vale tarde que nunca!, ¡el pueblo no se merecía seguir así!” son los comentarios que exclamaba cada vez que surgían conversaciones al respecto... y hasta el día de hoy en que ya ven, echando mano de diccionario para escudriñar sobre todas las posibles acepciones del adjetivo Próximo/a no fuera a ser que yo lo entendiera mal. No quiero prolongarme tanto como el asunto que estoy tratando: mi opinión es que si no se ha hecho ya es porque no ha habido la suficiente voluntad política, ahora se podría excusar el tema apelando a la crisis, pero les recuerdo que en tiempos de “abundancia” tampoco se ha resuelto este tema, así que, por favor, que nos den una (¿próxima?) explicación.
Pedro Ramón Gallego García
DOÑA LOLA EN BRUSELAS
Leo en Informaciones que Dolores Gadea va a Bruselas a explicar no sé qué –y no sé cómo- en respuesta a una queja de cierto ciudadano. Yo soy el ciudadano –al menos, uno de ellos- que elevó al Parlamento Europeo, vista la indefensión que en España tenemos ante la colusión de los Ayuntamientos que hacen lo que quieren con el Plan de Urbanismo, el Gobierno que roba propiedades legítimas saltándose las normas de la Constitución y el Código Civil que impiden expropiar sin indemnización, y de un Tribunal no independiente, que avala su postura de manera a mi juicio bastante discutible.
No sé qué va a decir doña Lola Gadea, pero me gustaría poder ir a Bruselas y enfrentarme con ella. Preguntarle, cómo es que me cobran impuestos en una dirección (Calle Dama de Elche) que ni siquiera existe por una decisión municipal; preguntarle por qué ha cambiado de idea cuando el año pasado ella y su alcalde decían respaldar a los perjudicados por el nuevo deslinde; y por qué ahora resulta que defiende de éste a las Salinas, pero no a los vecinos… Y por qué…. Pero no podré ir: no tengo fondos públicos que me paguen el viaje, y ese día tendré que trabajar para pagar el suyo a doña Lola. Es triste no poder defenderte siquiera, pero más todavía es tener que pagar a quien va a machacarte en vez de defenderte. Ya veremos qué dice doña Lola. Pero me gustaría que al menos se atreviera a contestarme aquí, donde yo también puedo contestar sus razones.
Aurelio Pretel









