Hay días que te cambian la vida para siempre. Días en los que el miedo paraliza. El día 15 fue ese día fatídico en el que mi marido sufrió una parada cardiorrespiratoria, un día en el que el tiempo se detuvo, el corazón se encogió y el alma quedó suspendida entre la angustia y la esperanza. En esos momentos uno entiende que, solo, no puede. Pero también descubre algo inmenso: la grandeza de las personas, la fuerza de un pueblo entero y el valor incalculable de no sentirse solo.
Hoy escribo estas palabras con el corazón abierto, con emoción y con una gratitud que no cabe en estas líneas, pero que necesito compartir.
Gracias, de todo corazón, a José Manuel González, “El Churro”, por su valentía, su humanidad y por estar cuando más falta hacía. Gestos como el suyo salvan vidas y dejan huella para siempre.
Gracias al cabo de la Policía Local Antonio Campos y a su compañero, por su profesionalidad, su cercanía y su serenidad en uno de los momentos más duros de nuestras vidas. Vuestra forma de actuar fue clave y nunca la olvidaremos.
Gracias al equipo de Soporte Vital Básico que estuvo de guardia el día 15 y al equipo de SAMU, por vuestra entrega, vuestro saber hacer y, sobre todo, por el trato humano, por cada palabra de ánimo y cada mirada que transmitía calma cuando todo era miedo.
Gracias a todo el pueblo de Santa Pola, porque desde el primer minuto nos sentisteis como vuestros. Gracias por cada mensaje, cada llamada, cada gesto, cada palabra de apoyo por redes o por teléfono. Nos arropasteis con un cariño inmenso y nos disteis fuerzas cuando más lo necesitábamos.
Gracias al equipo de Gobierno de Santa Pola, a nuestra alcaldesa Loreto Serrano, a la concejala de Seguridad Ana María Blasco, a la concejala de Parques y Jardines Encarni Baeza, y a Mireia Moya, concejal en la oposición (VOX), por vuestra cercanía, vuestra disposición y vuestro apoyo sincero, demostrando que, en los momentos importantes, sólo importa estar al lado de las personas.
Gracias a mi cuñada Rosa Mari y a mi hermano Manuel, por ser refugio, fuerza y amor incondicional, por no soltarnos ni un instante y por estar incluso cuando no hacían falta palabras.
Gracias a mis hijos y a mi nuera y mi yerno, porque sois mi mayor apoyo, mi motor y mi razón para seguir adelante incluso cuando sentía que no podía más.
Gracias, con el alma, a mis amigos Sara, Miguel, Marga, Eugenio, Jenni, Mitxel, Antonio y Elena, por no soltarnos nunca, por vuestra lealtad, vuestro cariño y por demostrar que la amistad verdadera se sostiene en los momentos más difíciles.
Quiero expresar también mi más profundo agradecimiento al club de atletismo del que mi marido es socio, por el emotivo homenaje que le realizaron el viernes durante la entrega de trofeos a los corredores locales. Gracias especialmente a Roque Alemán, presidente, por un gesto tan lleno de sensibilidad y humanidad, y al grupo “Llitat No Fas Res”, por todo el apoyo recibido durante este duro trance, por acompañarnos y por estar siempre presentes.
Sé que, sin querer, me dejaré a personas sin nombrar. A todas ellas, les pido disculpas y les hago llegar este agradecimiento sincero. Cada gesto, cada palabra y cada muestra de cariño quedarán grabados para siempre en nuestro corazón.Y gracias a este periódico, por brindarme la oportunidad de hacer pública mi gratitud y de poner voz a un sentimiento que nunca se podrá agradecer lo suficiente.
Porque cuando la vida golpea con fuerza, descubrir que estás rodeado de tanta gente buena es el mayor regalo.
Porque Santa Pola no es sólo un pueblo, es una gran familia.
Gracias de corazón. Gracias para siempre.
Gema Fuentes y Francisco Sempere (Sofiko)







