Andrés Martín Montero
 

POR UN GRAN ALACANT SIN BARRERAS

 
Viernes 2 de septiembre de 2011 0 comentarios
 

POR UN GRAN ALACANT SIN BARRERAS
Resultan evidentes los avances a nivel legal que se han dado en nuestro país en lo referente a los derechos de las minorías. Igualmente resulta evidente que tales progresos muchas veces se han quedado reducidos al plano legal y que la sociedad ha tardado o tarda mucho en tomar conciencia de los mismos y respetarlos.
Uno de los campos en que la sociedad no ha tomado aún la conciencia necesaria es el referente a los derechos de los discapacitados.
Desde 1982 está en vigor la LISMI (Ley de integración social del minusválido), que en su artículo 54, apartado 1, dice: “La construcción, ampliación y reforma de los edificios de propiedad pública o privada, destinados a un uso que implique la concurrencia de público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines de iguales características, se efectuará de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos”
Han transcurrido 29 años desde la aprobación de dicha ley, sin embargo en el Gran Alacant aún hay zonas para las que no tiene vigencia.
Sería deseable que nuestro alcalde se pusiese en el lugar de una persona con movilidad reducida e intentase desplazarse en silla de ruedas por la acera de la Avda. del Mediterráneo desde la Avda. de Europa a la de África.
Observaría enseguida la inviabilidad de tal tarea: las aceras carecen de rebajes en las esquinas, por lo que resulta imposible cruzar las distintas calles que además carecen de pasos de peatones.
Si probando fortuna por la acera opuesta, decidiese atravesar la Avda. del Mediterráneo por alguno de los pasos elevados de peatones, chocaría con la misma dificultad: no están adaptados para minusválidos porque en sus extremos no se ha tenido el cuidado de nivelarlos a la altura de la acera.
Y no sólo minusválidos, sino personas con cochecitos de bebés o carros de la compra tendrían verdaderas dificultades para sus desplazamientos. Ni siquiera se han percatado de que el paso elevado de peatones que se encuentra a la altura de la CAM y por el que los días de mercadillo tienen que cruzar muchas personas con carros de la compra no esté tampoco adaptado.
¿Cómo es posible que una de las zonas más antiguas del Gran Alacant aún padezca tales deficiencias? ¿Cómo es posible que un espacio tan transitado como el que nos ocupa esté en tal estado? ¿Es que ninguna de nuestras autoridades municipales tiene conocimiento de estas anomalías?
A esta área del Gran Alacant pensada en un principio para la urbanización Panorama parece como si le hubiese caído una maldición divina: Aceras estrechas y deficientes, calles en mal estado, jardines abandonados, suciedad… Los vecinos que vivimos en la zona debemos ser para nuestras autoridades municipales parias o proscritos. Y hasta lo tenemos asumido y la resignación se ha instalado entre nosotros. Pero no se puede tolerar de ningún modo el abandono y menosprecio de un colectivo como el de las personas con movilidad reducida que debe ser prioritario en la actuación de cualquier gobernante. Parece incomprensible que en pleno siglo XXI aún estemos así.
No lo podemos achacar a problemas económicos porque es evidente que en los últimos años se han hecho esfuerzos en el Gran Alacant por modernizarlo y dotarlo de servicios. Y se han invertido cantidades considerables de euros. Se han inaugurado parques, rotondas con fuentes ornamentales, se han abierto nuevas avenidas con amplias aceras, y hasta, al fin, pronto dispondremos de un moderno polideportivo. Y nuestras autoridades locales nos han mostrado las mejores de sus sonrisas. Y han saboreado el protagonismo mediático. Y en las campañas electorales se han enorgullecido de estos indudables éxitos. Y han ganado
unas elecciones.
Sin embargo la atención a estas pequeñas grandes cosas no cuentan con seguimiento mediático, ni seguramente se ganan elecciones, ni se reciben felicitaciones, ni elogios, ni reconocimientos, ni con ellas se hace carrera política, pero son las que dan la talla de nuestros gobernantes, las que diferencian al político vulgar del político de altura. Hagamos del Gran Alacant un barrio sin barreras, un barrio accesible para todos.

POR UN GRAN ALACANT SIN BARRERAS
Resultan evidentes los avances a nivel legal que se han dado en nuestro país en lo referente a los derechos de las minorías. Igualmente resulta evidente que tales progresos muchas veces se han quedado reducidos al plano legal y que la sociedad ha tardado o tarda mucho en tomar conciencia de los mismos y respetarlos.
Uno de los campos en que la sociedad no ha tomado aún la conciencia necesaria es el referente a los derechos de los discapacitados.
Desde 1982 está en vigor la LISMI (Ley de integración social del minusválido), que en su artículo 54, apartado 1, dice: “La construcción, ampliación y reforma de los edificios de propiedad pública o privada, destinados a un uso que implique la concurrencia de público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines de iguales características, se efectuará de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos”
Han transcurrido 29 años desde la aprobación de dicha ley, sin embargo en el Gran Alacant aún hay zonas para las que no tiene vigencia.
Sería deseable que nuestro alcalde se pusiese en el lugar de una persona con movilidad reducida e intentase desplazarse en silla de ruedas por la acera de la Avda. del Mediterráneo desde la Avda. de Europa a la de África.
Observaría enseguida la inviabilidad de tal tarea: las aceras carecen de rebajes en las esquinas, por lo que resulta imposible cruzar las distintas calles que además carecen de pasos de peatones.
Si probando fortuna por la acera opuesta, decidiese atravesar la Avda. del Mediterráneo por alguno de los pasos elevados de peatones, chocaría con la misma dificultad: no están adaptados para minusválidos porque en sus extremos no se ha tenido el cuidado de nivelarlos a la altura de la acera.
Y no sólo minusválidos, sino personas con cochecitos de bebés o carros de la compra tendrían verdaderas dificultades para sus desplazamientos. Ni siquiera se han percatado de que el paso elevado de peatones que se encuentra a la altura de la CAM y por el que los días de mercadillo tienen que cruzar muchas personas con carros de la compra no esté tampoco adaptado.
¿Cómo es posible que una de las zonas más antiguas del Gran Alacant aún padezca tales deficiencias? ¿Cómo es posible que un espacio tan transitado como el que nos ocupa esté en tal estado? ¿Es que ninguna de nuestras autoridades municipales tiene conocimiento de estas anomalías?
A esta área del Gran Alacant pensada en un principio para la urbanización Panorama parece como si le hubiese caído una maldición divina: Aceras estrechas y deficientes, calles en mal estado, jardines abandonados, suciedad… Los vecinos que vivimos en la zona debemos ser para nuestras autoridades municipales parias o proscritos. Y hasta lo tenemos asumido y la resignación se ha instalado entre nosotros. Pero no se puede tolerar de ningún modo el abandono y menosprecio de un colectivo como el de las personas con movilidad reducida que debe ser prioritario en la actuación de cualquier gobernante. Parece incomprensible que en pleno siglo XXI aún estemos así.
No lo podemos achacar a problemas económicos porque es evidente que en los últimos años se han hecho esfuerzos en el Gran Alacant por modernizarlo y dotarlo de servicios. Y se han invertido cantidades considerables de euros. Se han inaugurado parques, rotondas con fuentes ornamentales, se han abierto nuevas avenidas con amplias aceras, y hasta, al fin, pronto dispondremos de un moderno polideportivo. Y nuestras autoridades locales nos han mostrado las mejores de sus sonrisas. Y han saboreado el protagonismo mediático. Y en las campañas electorales se han enorgullecido de estos indudables éxitos. Y han ganado
unas elecciones.
Sin embargo la atención a estas pequeñas grandes cosas no cuentan con seguimiento mediático, ni seguramente se ganan elecciones, ni se reciben felicitaciones, ni elogios, ni reconocimientos, ni con ellas se hace carrera política, pero son las que dan la talla de nuestros gobernantes, las que diferencian al político vulgar del político de altura. Hagamos del Gran Alacant un barrio sin barreras, un barrio accesible para todos.

Andrés Martín Montero

 

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