Sólo quiero indicar una cosa: la tele es horrorosa. Por suerte, he estado un tiempo desconectada de la televisión, con la cabeza bien metida en los libros. Cuál ha sido mi sorpresa que, al volver a recuperar el mando, con la intención de “ponerme al día” de lo que pasa en el mundo, me doy cuenta de que todo está igual: tontadas, fruslerías y vanalidades. ¿Realmente somos así? Mejor me desenchufo para siempre, que ganaré tiempo.









