CARTAS AL DIRECTOR
 

Pensar en grande, mirar lejos

 
Jueves 11 de septiembre de 2014 0 comentarios
 

Ortega y Gasset, en su tiempo, nos trazaba el camino: “sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”. Las múltiple crisis y desastres naturales, las variadas contiendas y la falta de talento, nos están llevando a una deshumanización sin precedentes en la historia humana.
La nuestra, es una época de exclusiones inconcebibles en un mundo globalizado, de dominaciones mercantiles y de enriquecimientos ilícitos. Ante estas realidades, cuesta concebir que hayamos progresado humanamente.
Ciertamente, son muchas las personas que viven en total abandono, en la más terrible de las pobrezas, que sin duda es la indiferencia. Algo que no se entiende, en un planeta en el que sus ciudadanos están cada vez más interconectados, pero también más solos, y aunque lo que le ocurre a uno nos afecta a todos, la pasividad ha tomado posiciones ventajosas.
Hasta ahora hemos utilizado sin orden ni concierto, un capital material que es limitado y, lejos de repartirlo, lo hemos apropiado y expropiado. Por consiguiente, considero que es menester ahora emplearse a fondo en el capital espiritual que a todas luces es infinito, porque ilimitada es nuestra capacidad de amar.
Aumentar las oportunidades en los propios países, fomentando el espíritu cooperativista, pienso que puede ser una manera de hacer frente a este oleada migratoria. En este mes de julio se celebra el Día Internacional de las Cooperativas, lo que debe hacernos reflexionar sobre el modelo cooperativista, alentando a la creación de empresas con futuro que satisfagan las necesidades locales. Su afán de superación desde el cooperativismo ha contribuido a impedir que muchas familias y comunidades caigan en la pobreza o tuviesen que emigrar. En consecuencia, es justo reconocer que las cooperativas vienen promoviendo desde hace bastante tiempo enfoques singularmente integradores y sostenibles.
Todo esto exige pensar en grande para vencer el aluvión de injusticias y mezquindades que nos apresan. Sabemos que la reducción de la desigualdad en un país depende en parte de las políticas sociales que se establezcan. Se debería, por tanto, ofrecer los mejores servicios sociales en los lugares más desfavorecidos. Objetivamente, no tiene sentido que dichos servicios se sitúen en el centro de las ciudades y los excluidos en las periferias. El brazo cuanto más cerca mayor es el abrazo, pues eso.

Victor Corcoba Herrero

 

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