n imponernos como edad legal de jubilación, más años de cotización mínima y un salario que es la mitad del promedio de la Unión Europea, lo que se lleva entre la clase política es nadar en la abundancia, Diputados y Senadores tienen derecho a la pensión máxima con 11 años de mandato, 4.600 euros mensuales de sueldo, dietas, bono-taxi, primas de asistencia y gastos de locomoción, lo que supuso en los presupuestos de 2007 una subida del 15.20% (B.O.E. 278, de fecha 14/julio/2006). La crema y nata del sector económico-financiero que atizó la crisis con su avaricia especulativa y cleptómana, no se ha sonrojado ni avergonzado a la hora de conceder al ex vicepresidente de la CEOE, Jiménez Aguilar, 11,9 millones de euros de indemnización, y al ex consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya, Juan Ignacio Gorigolzarri, tampoco puso reparos a la hora de embolsarse otros 53 millones “Dios mio que vergüenza”. Se veía venir, pero lo que no llegaba a mi mente es que tenía que ser la “Izquierda civilizada”, quien una vez más metiera en cintura a los trabajadores y engañara a toda la ciudadanía, la izquierda la que se supone que debería defender a los trabajadores, es el arma secreta del capital para refundarse, se ha confirmado lo que temíamos y vuelve a salir a la luz la perenne obediencia debida al Banco de España, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo. Las cifras cantan y desafinan con cerca de un 20% de paro, es decir, el doble de la media en la Unión Europea, con uno de los mayores índices de trabajo precario de Europa y otro 20% de población en situación de pobreza: nº de parados reales 4.504.338, nº de parados a diciembre 2009 4.326.500, familias con todos parados 1.220.000, parados sin ninguna prestación 1.433.877 e inmigrantes sin papeles 8.375.000. El paro entre los jóvenes supera el 44,5%. El gobierno mintió cando afirmó que en el 2º semestre de 2009, ya salíamos de la crisis, ahora el gobierno admite que en el año 2010 el paro seguirá creciendo.
Durante meses el presidente del gobierno afirmaba que la crisis no la pagarían los trabajadores y trabajadoras y que su gobierno no recortaría los derechos sociales, “ja,ja,ja”. El Partido socialista se obstina en socializar las pérdidas y apuntar las ganancias a favor del sector finaciero. Ni crisis, ni historias, para ellos que todo siga desigual, los beneficios bancarios no se tocan, las plusvalías de las grandes multinacionales tampoco. Todo apunta en la misma dirección de siempre, apretar el cinturón en las mismas cinturas cuando la salida se encuentra justo en la dirección contraria, la que apunta, en un mundo finito donde la mecanización, el automatismo y las nuevas tecnologías han tocado techo en cuanto a creación de empleo, en redistribuir la riqueza y repartir el trabajo. Si hay que trabajar menos para que trabajemos todos y hay que cotizarlo todo, beneficios bancarios y empresariales incluidos, para mantener y mejorar el actual sistema público de pensiones sin necesidad de reconvertir los centros de trabajo en geriátricos que impidan la incorporación de las nuevas generaciones del mundo laboral, es decir, de nuestros hijos, de todos esos jóvenes españoles que se encuentran sin trabajo, y aburridos dependiendo de los padres. No es la hora de retóricas, sino de análisis, la acción y la conciencia, hora de reunirse y luchar, hora de organizar una movilización general que frene en seco esta traumática agresión social en marcha.
Gaspar Bonmatí









