La lectura de la carta que en esta misma sección publicó el Sr. Juan Apóstol Soler, me trajo a la memoria un refrán que mi hija suele decir a los necios que se empeñan en justificar lo injustificable y en defender lo indefendible, y que dice así: “Hay tontos que tontos nacen, hay tontos que tontos son, y hay tontos que creen tontos a los que no lo son”.
Hace unos días, salió a la luz pública una investigación periodística en la que se denunció un presunto caso de nepotismo funcionarial en el Ayuntamiento de Santa Pola, es decir, según esta investigación, el Partido Popular que gobierna el Ayuntamiento con mayoría absoluta adjudicó a dedo sin que mediara convocatoria alguna para la competencia, la redacción de siete proyectos cuyos honorarios ascienden a 156.000 euros, a dos maridos y un hermano de tres funcionarias con altos grados de responsabilidad en el Ayuntamiento. Adjudicaciones que posteriormente fueron revocadas para evitar posibles responsabilidades judiciales.
Puedo entender que el Sr. Apóstol dejándose llevar por su apasionamiento ideológico mire para otro lado y, no quiera ver las denuncias de la prensa sobre las presuntas irregularidades que cometió el PP en el Ayuntamiento de Santa Pola ni la contundencia de las noticias que al respecto aparecieron en: El País, El Mundo, Información, La Verdad, Elche Digital, Periódico de Santa Pola etc. Para él todos mienten.
Lo que no parece lógico ni es entendible es que el Sr. Apóstol crea que los ciudadanos de Santa Pola somos tontos, pretenda defender lo indefendible, nos quiera hacer ver que el nepotismo funcionarial denunciado nunca ha existido y, que ni Miguel Zaragoza ni el Partido Popular han cometido esas irregularidades, intentando además, convencernos de que todo ha sido una invención, argucias, artimañas y mentiras del PSOE para manipular a la población.
Por ello, ante la evidencia de los hechos y, la debilidad de sus argumentos para defender a Miguel Zaragoza, en su escrito, el Sr. Apóstol pasa al ataque insultando a María Lafuente y a los que le acompañan, haciéndoles causantes de las desgracias del PP por divulgar sus presuntas irregularidades y, por poner los hechos denunciados en conocimiento de la fiscalía anticorrupción. Como las noticias no le gustan quiere acabar con los mensajeros en lugar de que se pidan responsabilidades a los infractores. El plumero se le ve cantidad
Dice el Sr. Apóstol en su escrito conocer a Zaragoza, que Miguel es mucho Miguel, y que nunca hubiera permitido que se cometieran en el Ayuntamiento las irregularidades denunciadas. Como no hay más ciego que el que no quiere ver, recomiendo al Sr. Apóstol que no se deje llevar por el delirio ideológico y, si realmente quiere saber como es Miguel Zaragoza, que no escuche lo que dice, simplemente que examine lo que hace.
Asunción Ortega Pérez









