Mujer de bella sonrisa
y aroma sabor a miel,
para ti son mis palabras
que ganaste sin querer.
Cada vez que te levantas
ya empieza el amanecer,
y con tus manos empapas
lo que tienes que atender.
Eres mujer de batallas
amamantas una y otra vez,
y no te importan las horas
que abrazas a tu bebé.
Tú trabajas dentro y fuera,
tu hermosura es un vergel,
y aunque con pena en el alma
a nadie se lo haces ver.
Eres sol de primavera
tu belleza es eminente,
pues a ti jamás te alteran
nubes negras de poniente.
¡Ni la lluvia del otoño!
ni la luna fluorescente,
te vencen nunca tu sueño
si nadas contra corriente.
CON CARIÑO A LA MUJER LUCHADORA







