Hola Don Emilio, tú siempre has sido un muy buen amigo y desde el día en el que nací has estado muy unido a mí.
Te doy las gracias por todo e intento ser más o menos feliz para que tú desde el cielo al verme te puedas reír.
Te echamos aquí muchísimo de menos y esperamos que tú desde el cielo puedas vernos. Cuando vemos la puerta de tu consulta abierta nos dan ganas de subir a ver si estas en ella.
La puerta de mi corazón siempre la tendrás abierta y espero que nunca salga de ella. Desde el día 27 de abril de 2009 mi vida ya no volverá a ser la misma porque a casi un miembro de la familia hemos perdido para toda la vida.
Cada vez que miro hacia el cielo veo tu rostro que me mira, y pienso muy fuerte: es el mejor amigo que existirá en la vida. Pienso que cuando lean este poema en una estrella tú aparecerás y que cuando lleguen las noches tú a mi las buenas noches me darás.
Nunca te olvidaremos y en mi corazón, en el de mi abuelo y en el de mi familia siempre ocuparás el más amplio lugar.
Mª Angeles Piedecausa Valero 11 años y medio









