Me da la sensación que Francisco Martínez, Concejal del PSOE, cuando de pequeño jugaba a las canicas con otros niños, era el más tramposo de todos. Las costumbres de los niños, con el paso de los años, toman consistencia dentro de uno, y claro las supuestas trampas que hacía con las canicas, las quiere hacer ahora en política, hecho muy usual en determinados personajes del Partido Socialista. Fiel discípulo de aquellos líderes, Felipe González, el que se enteraba de la corrupción de su partido leyendo la prensa y de Zapatero, el que engañaba hasta a su mujer con la cuestión del déficit, es imposible esperar del Sr. Martínez que sea coherente con la realidad, y más aún si cabe, si se mira en el espejo de Rubalcaba, ese paliducho Jefe de la oposición, maestro embaucador y pésimo malabarista en Congresos socialistas.
Hay que entender, no obstante, que la situación del Sr. Martínez es delicada. Debemos situarlo en un estado de ánimo bastante bajo. Es la primera vez que entra en las listas de su partido, y miren ustedes por dónde, los socialistas de Santa Pola obtienen menos votos que nunca y, por consiguiente, menos concejales. Así, su estado psicológico no es el mejor, y es comprensible, por tanto, que dicho Concejal, cabreado y melancólico a la vez, se dedique, tanto en los plenos como en la prensa, a faltar al respeto a los concejales de Partido Popular, empleando insultos que nunca se pronunciaron, y aprovechando la ocasión, ahora si que sí, para en base a ello, mentir y tergiversar conceptos y frases, que sacadas fuera de contexto, parece lo que no es.
El Sr. Martínez, y es una lástima, debe desconocer que los santapoleros conocemos al detalle lo que dice y lo que se le contesta, lo que piensa y lo que piensan los demás. ¡Qué más quisiera él que NO se hablara de la herencia recibida de su partido y de los MÁS de cinco millones y medio de parados que nos dejaron! ¡Cuanto le gustaría poder quitarse la benda y achacar lo acontecido en los últimos 8 años a un mal sueño!
Decir que el comportamiento del grupo popular elegido democráticamente por mayoría absoluta de los santapoleros, es un grupo propio de hooligans, es motivo más que suficiente para pedir consulta a un especialista, toda vez que esas manifestaciones deberían dar lugar, al menos, a una denuncia por todo lo alto por parte de cada uno de los concejales del PP a este menguante político, porque una cosa es que, en base a todo lo que lleva sufriendo el susodicho Martínez, se le admita cualquier idiotez, pero muy al contrario es que amparándose en su palpable cabreo y supuesta ira, se dedique a insultar de manera impropia, al gobierno municipal, aprovechándose del cargo que ostenta.
Joaquín Ramón García









